Una sensación extraña me invadió. Era raro. Fue como si estuviera en otro lugar y hubiera alguien observándome. Miré alrededor, pero la habitación estaba vacía.
¿Me estoy volviendo loca?
-¿Qué estás buscando, cumpleañera?- Christopher me sacó de mis pensamientos sonriéndome desde la puerta. Puse los ojos en blanco antes de darle una ojeada a su look de esta noche.
Chris tenía un extraño problema con los trajes. Fisicamente, es alto y delgado por lo cual amaba usar camisas y sacos de pana. Si teníamos una ocasión elegante, era seguro que usaba algún traje hecho a la medida. Tiene el pelo rizado, castaño y creo que es lo único desordenado de él. Sus ojos son verdes, dulces. Un rasgo de él que me obsesionaba a tal punto, que con sólo un mirada podía calmar cualquier ataque de ira o malhumor de mi parte. Aún no sé porqué, es solo el color del pasto.
-No me digas "cumpleañera". Sabes que odio los cumpleaños.
-Uy, no digas eso, cumpleañera-repitió.- sólo cumples una vez por año.- se acercó para besarme con una sonrisa burlona, bastante valiente de su parte ya que lo fulminaba con la mirada.
-Sigue así y no llegarás a cumplir este año.
-Esta bien- levantó las manos en son de paz- ¿Estás lista?
-Aun no. Me falta peinarme y maquillarme- me giré al espejo mirando mi cabellera larga y desordenada.
Me rodeó entre sus brazos y apoyó su cabeza en mi hombro izquierdo.
-¿Qué quieres hacerte?
-No tengo idea. Ese es el punto.-contesté de mala gana. Él suspiró con paciencia, haciendo que me retracte en cómo le hablé.- Bueno, mi pelo puede estar suelto ¿Verdad? Tal vez pueda espantar a algún niño con mi pinta de bruja.
Soltó una risa.
-Es normal que no te gusten tus bucles, pero si sabes manejarlos te verás como una chica decente.
-No son bucles. Es un punto medio entre lacio y un nido de caranchos. Ojalá fueran más definidos como tus rizos. Yo, no sé cómo manejar esto.
-Mira, siéntate. ¿Tienes algo para atarlo? Coletas, hebillas.-lo miré anonadada y señalé la caja que tenía. Rebuscó un rato y se me acercó con unas cosas en las manos que no podía distinguir.
-Espera ¿Desde cuándo eres peinador? Quiero decir, ¿desde cuándo tu peinas? Claramente tú no usas estas cosas. -se rió al señalar sus rulos sueltos, luego me miró decidido.
-Tu déjame trabajar.
Se puso a tomar mechones de mi cabello y los fue acomodando, peinando, vaya a saber haciendo qué.
Al cabo de un rato, exclamó.
-¡Listo!
Me acerqué al espejo y yo misma me sorprendí tanto que ahogué un grito. Chris me hizo unas torzadas con mi pelo y los sujetó con unas hebillas de flores blancas, dejando mi cara al descubierto. Estaban un poco flojas pero lo ajusté. Me giré y vi que en el largo también puso un par. Tenía casi de forma literal, flores en el cabello. Lo veía raro, porque nunca me peiné de esa forma, pero me gustaba.
Lo miré con una sonrisa ancha y lo abracé, agradecida.
-Wow, se ve que hice un buen trabajo-dijo y susurró- Te ves hermosa.
—Gracias en serio. Me salvaste. —Me volví al espejo de nuevo. —Bien, ahora mi rostro.
-Nada. Nos vamos.-sentí cómo me levantaba del suelo. Ahogué otro grito.
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Metamorfosis
FantasiUn extraño viene a buscar a Dafne para llevársela lejos, matando y torturando a las personas que ella ama, le dice que su vida es una completa mentira. ¿Tú le creerías? ¿Te irías con él? ¿Es una pesadilla o se está volviendo loca? ¿Qué harías en su...
