Capítulo 3 "Ninfa"

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La intriga se intensificó ¿En verdad me había enamorado del príncipe de los Infiernos en el pasado? Lo miré detenidamente. No tenía ninguna característica de príncipe o de dios. Aunque, pensándolo bien, "dios de las pesadillas" tiene bastante sentido ahora.

-¿Entonces lo que hiciste con mis amigos...?

-Sí, fue una pesadilla. Nada de lo que vivieron pasó realmente.

Lo miré con recelo. Algo en mí ya intuía que algo extraño pasaba en esos momentos. Pero los golpes que recibimos parecían reales. Se quedó mirándome, esperando que se lo dijera. No quise seguir con el tema y fui a lo que me invadía la mente.

-¿Príncipe de los Infiernos? ¿Cómo es que te conocí? Porque yo era una ninfa y no es por ofenderte ni nada pero el infierno está fuera de mi zona ¿Verdad?

-Mi padre es Hades, dios de los Muertos y rey de los Infiernos. Mi madre es Perséfone, diosa de la primavera. ¿Reconoces esa historia?—asentí dudando. Sentí que estaba dando un examen oral sobre los dioses griegos en clase de literatura.

—Hades había secuestrado a Perséfone llevándola a los infiernos. Ahí la hizo comer unas semillas con una maldición encima, justo antes de liberarla. Cada seis meses por año, tiene que volver al infierno al lado de ese dios. O algo así era.

—Bueno, si fue un secuestro pero lo de las semillas fue idea de ella. Entonces sabes que mamá sube a la tierra para estar con mi abuela.- tomó un respiro antes de seguir.- Hubo una época en la que me insistió en que subiera con ella a conocer la vida. No quise en un principio, pero accedí. Al llegar a unos campos cerca de aquí, las demás ninfas y tú nos recibieron brindándonos un baile, el cual tú dirigías por orden de Artemisa. Tu desenvoltura y firmeza me cautivaron, nunca había visto una ninfa tan poderosa. Luego de ese día nos encontramos en una fiesta del Olimpo, y más tarde, en los bosques e incluso aquí mismo. Fueron los mejores seis meses de mi vida.

No pudo evitar sonreír. Lo veía tan iluminado cuando hablaba sobre nosotros.

—No sabía que Hades y Perséfone tuvieron un hijo. Nunca escuché hablar de ti en las clases de literatura...

—Eso es porque luego de un tiempo, dejó de ser importante la filosofía griega. Llegaron otras épocas, pero los dioses del Olimpo no dejaron de ser los mismos. Hay muchas cosas que te has perdido en tu ausencia.

-Ya veo.-opiné mirando al suelo. Más preguntas se me vinieron a la mente.- ¿Cómo es que ahora estoy aquí? ¿Cómo hiciste para que deje de ser un árbol de laurel?

-Ha sido un proceso muy difícil. Estuve varios siglos tratando de sacarte del Templo del idiota de Apolo.-me causó gracia verlo insultando- Una vez que pude hacerlo, en el proceso me ayudó mi madre, ya que es la diosa de las flores y plantas.-me miró apenado.- No fue fácil, Dafne. Has muerto. La única opción que quedó fue que renacieras en una humana. Mi padre tiene más experiencia con el alma de los vivos y a regañadientes nos ayudó a transportar tu alma fuera del inframundo y vuelvas a nacer.

-Entonces, soy una humana.

—Aqui eres una ninfa. Se puede sentir el poder que emana tu cuerpo.

—¿Poder? ¿eso significa que tengo poderes?-traté de contener el entusiasmo que me daba saber eso.

—Sí, pero solamente aquí puedes emplearlos. Tienes todos los poderes que una ninfa tiene. Sólo que algunos son más intensificados que otros.

-Pero, ¿cuáles son?

-Eso lo sabes tú.-se encogió de hombros.—Deberías probar con los elementos esenciales: agua, fuego, aire y tierra.

—¿Y qué poderes tienes tú?

MetamorfosisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora