Capitulo 12

861 63 10
                                        

Luego de la conversacion en la cocina con Meg, tuvimos unas dos horas hasta que preparamos todo lo que íbamos a llevarnos. No era demasiado, solo lo necesario, pero ella se había quedado en su computadora viendo la manera en que podíamos llegar hasta la casa de Anna.

A la hora de irnos, Serena se negó a salir de su habitación y verme partir. Ella tenía cierta actitud infantil que no lograba entender, aunque en cierto modo yo tampoco quería alejarme de ella. Es decir, odiaba el hecho de que ella se hubiera aprovechado de tal manera de mis poderes, pero en cierto modo ella me había protegido en todas mis reencarnaciones. Aunque su motivo fuese por su propio bien y no por el mío, ella me había cuidado y sentía que le debía algo a la que había dicho ser mi madre. Sentía que no podía dejarla sola, en parte porque por ahora ella era lo más cercano que tenia a Elsa.

Mire a mi alrededor y todo era sumamente conocido, todo aquí lo recordaba pero no me traía recuerdos de los importantes en este momento para mí. Estaba tan distraído que solo note que el bus había frenado en nuestra parada cuando Meg me llamo para que subiera. Luego de pagar, y de que el conductor nos mirara con mala cara por hacerlo esperar, elegimos los asientos de atrás de todo y nos sentamos dejando nuestras mochilas atoradas entre nuestras piernas para que no cayeran hacia delante cada vez que frenara.

Según Meg me había aclarado, tendríamos en este bus una hora de viaje hasta poder llegar a nuestra siguiente parada. De ahí tomaríamos otros dos buses más y recién entonces llegaríamos a la casa de un amigo de Meg. Este chico nos permitiría quedarnos este día en su casa para poder dormir por la noche en algún lado sin tener que pagar, y a la mañana siguiente tendríamos un viaje de 5 horas en tren y otro viaje en bus. Todo ese largo recorrido para recién entonces llegar a la casa de Anna.

Mi hermana me había avisado que no había llamado a Anna para decirle sobre nuestro viaje a su casa ya que quería darle una sorpresa. Y que además ella no se molestaría, ya que siempre se quedaba en su casa y las visitas le encantaban. La verdad es que cada minuto que pasaba me ponía más y más ansioso por ver a Anna y descubrir que cosas me ayudaría a recordar… y hablando de cosas olvidadas, recordé la posibilidad de que quizá Elsa estuviera en este momento en esa casa a la que nos dirigíamos. Y ahí no necesitaría la ayuda de Anna, ya que Elsa podría decirme en persona que era lo que había ocurrido, por qué había olvidado todo. Estaba seguro que ella sabia el por qué, pero aun más importante que los recuerdos era volver a verla. Su delicado rostro, sus hermosos ojos celestes y su cabellera rubia.

Sentía que estaba por recordar algo, mire por la ventana por simple curiosidad y por unos segundos me quede congelado – ¿irónico no? – pero enseguida me levante y pedí al conductor que frenara. Así lo hizo, baje del bus mientras mi hermana hizo lo mismo para no dejarme solo y comencé a correr. Meg me siguió de igual manera preguntándome que sucedía y pidiéndome que parara, pero no lo hice hasta llegar al edificio que había visto unas cuadras antes. Definitivamente este lugar lo conocía y era importante de alguna manera, Meg llego a mi lado respirando con dificultad. Mire hacia arriba y me encontré  con un cartel muy grande que decía “Pista de patinaje”, estas palabras estaban rodeadas por “copos de nieve” inmensos en forma de decoración. Meg se incorporo y miro el edificio, vi como una sonrisa se formo en su rostro y luego me miro todavía sonriendo.

                –Hacia mucho tiempo que no me pasaba por aquí ¿quieres entrar a patinar un rato? Sera divertido.

Asentí con la cabeza sin pensarlo demasiado, sabía que este lugar era especial de alguna manera pero no podía decir en que… Meg se adelanto y abrió la puerta, adentro una mujer nos pidió nuestros nombres para anotarlos en una lista y poner cuanto tiempo pensábamos estar dentro de la pista de patinaje, y así decirnos cuanto debíamos pagar. Una vez arreglado todo eso, caminamos por un pasillo y llegamos a una sala enorme con varias filas de asientos, un bar, y bastantes personas. Entonces vi la pista de patinaje, parecía un gran lago congelado y como una especie de fantasma comenzó a hacerse visible poco a poco sobre este.

Una chica con patines giraba, saltaba, patinaba aparentemente sin un sentido pero lo hacía con tal gracia que parecía haber hecho esa coreografía por mucho tiempo. Y cuando freno descubrí que se trataba de Elsa, se veía agitada pero tan feliz, disfrutaba muchísimo lo que estaba haciendo.  Entonces ella desapareció de un parpadeo al otro, mire a Meg tratando de descubrir si ella había visto lo mismo que yo, pero entonces entendí que lo que acababa de presenciar era un recuerdo. Elsa patinaba sobre hielo, y se veía tan preciosa…

Let Her GoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora