Luego de leer eso espere que algo sucediera, pero nada, no me dolió la cabeza, no recordé nada. Era como si hubiera leído cualquier texto irrelevante. Quizás estaba muy cansado para recordar así que, considerando esta posibilidad, cerré el cuaderno y trate de relajarme en el duro asiento de autobús. Y sorprendentemente, me dormí…
Esta vez me desperté solo, no sé cuanto habría dormido, aunque sé que poco, pero al menos ya me sentía descansado. Mire a mi lado, Meg ya estaba despierta y probablemente debió sentir que la miraba porque se volteo a verme.
–Ya estamos por llegar –miro el cuaderno en mis manos– ¿leíste algo ya?
Asentí con la cabeza, mire el cuaderno y lo guarde. Una vez lo hube hecho, volví a mirarla para contarle lo que había recordado. Ella desenroscaba la tapa de una botella de agua y se la llevo a los labios para tomar unos tragos mientras que yo le hablaba.
– ¿Tienes idea de quién es Zachary, no es así? –Ella asintió con la cabeza mientras tomaba otro trago de agua– Bueno, al parecer él es mi hermano gemelo.
Los ojos de Meg se abrieron repentinamente de par en par y casi escupe el agua que tenía en la boca, la trago y comenzó a toser. Cuando por fin pudo respirar con normalidad me miro, realmente sorprendida y anonadada, y pregunto.
– ¿Estás diciendo que Zachary es nuestro hermano?
–Aparentemente, si.
–No puedo creerlo… y, ¿recordaste algo más?
–Trate, es decir leí la siguiente nota que hiciste pero… no lo sé, no funciono esta vez, y pensé que luego de que descansara un rato iba a recuperar ese recuerdo.
–No podrás hacer todo tu solo, es por eso que vamos con Anna. No te desesperes Jack, además ya te lo he dicho, debes tener cuidado con el querer recordar muchas cosas. Puede ser peligroso.
–Si, lo sé, lo sé… solo quería ver si podía recordar aunque sea una cosa más…
– ¡La que viene es nuestra parada! Casi nos pasamos de largo, vamos agarrando las cosas.
Meg comenzó a agarrar todo velozmente, y para cuando el autobús llego a nuestra parada, nosotros ya estábamos frente a la puerta para bajar. Una vez abajo, nos acomodamos bien para llevar todas nuestras cosas con mayor comodidad.
–Bien, tenemos tres cuadras hasta la casa de Franco.
– ¿Franco?
–Ah, sí –note que sus mejillas se pusieron un poco mas rosadas de lo normal– él es el chico que te dije que nos dejaba quedarnos en su casa esta noche…
– ¿Y él es solo un amigo no? –no sé por qué, pero no me gustaba cómo reaccionaba Meg cuando hablaba del tal Franco. Mi hermanita no podía andarse sonrojando con solo pensar en un chico, es decir ¡solo tiene… bueno, ahora tiene 18 años… pero, ¡ugh!
–Hablando de eso… Jack, tenía que contarte que Franco es… bueno él es mi novio.
–Espera ¡¿qué?! ¿Él es tu novio? No, no, no, no puedes tener novio. Eres mi hermanita –ella se rio.
–Jack, tu “hermanita” ya no tiene 16 años. Además, puedo tener novio cuando quiera…
–Si, pero no… es que…
–Jack, deja ya tus celos de hermano de lado, él es un buen chico –ella sonrió divertida.
– ¡No son celos! Y ya veremos si es tan buen chico como dices… –la mire y ella aparto la mirada negando con la cabeza, divertida por mi reacción. ¿Qué tenia de gracioso? Estaba hablando en serio.
El resto de las cuadras las camine con el ceño fruncido, ese tal Franco no me daba buena espina. Además, ¿qué nombre es ese de “Franco”? nunca lo había escuchado.
En menos de 5 minutos ya estábamos frente a la puerta de una casa, Meg toco el timbre emocionada. Y segundos más tarde la puerta estaba abierta, por esta apareció un chico más alto que yo que vestía todo de negro, tenía el pelo morocho algo largo y lo tenía atado. Ambos se abrazaron, y hablaban y reían al mismo tiempo, hasta se besaron frente a mí. ¡Ugh! No iba a soportar esto mucho tiempo más, y fue inevitable que carraspeara para que recordaran que yo todavía seguía ahí.
Cuando se separaron pude notar que él tenía varios tatuajes. De seguro era un delincuente, y mi hermanita andaba saliendo con este tipo. Meg se sonrojo.
–Jack, él es mi novio Franco. Franco él es mi hermano.
– ¡Vaya! Así que este es mi cognato –él me abrazo, definitivamente era muy confiado– Un placer conocerte –sonrió con arrogancia. Si, era seguro, me caía mal, muy mal.
–Lo mismo digo –dije entre dientes, haciendo el mayor esfuerzo por sonreír. El rió.
–Vamos, pasen. Espera mia bella, deja que yo lleve tus cosas.
Entramos a la casa y Franco nos enseño nuestras habitaciones. Ahora que sabía que íbamos a dormir en la casa del novio de mi hermana, tendría que quedarme toda la noche despierto para asegurarme que el infeliz no se aprovechara de ella.
Cuando por fin pudimos quedarnos solos Meg y yo, me acerque a ella verificando que él no estuviera cerca.
– ¿Qué son todas cosas que dice? Más le vale que no me haya insultado cuando me dijo “coñato” –Meg se rio con fuerza y se volteo a mirarme sonriendo.
–Primero que nada, es cognato, no “coñato” y que por cierto, eso significa cuñado. Y segundo, Franco habla así porque es italiano. Y si dejaras de pensar que todo lo que él hace es para mal, entonces descubrirías que es muy buen chico.
ESTÁS LEYENDO
Let Her Go
FanfictionJack ha olvidado gran parte de su vida, a la mujer que ama y el pasado que ambos compartieron. Y al entender que necesitará más ayuda de la que cree para poder recordar todo, se emprende en un viaje en el que volverá a ver a viejos amigos y conocerá...
