Electro

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Él no se podía quedar con los brazos cruzados, tenia que investigar porque los cuentos brillaban y cambiaban de lugar, así que se dedicó a investigar.

Dejó la luz encendida de su cuarto para que su mamá no se asustara si es que entraba al mismo, y salió de su casa.

Aldo había comprado la tira de historias en un puesto de mercaderes (tianguis) cerca de su casa, en el cual, lo atendió un joven de unos 25 años que vestía totalmente de negro, incluso siendo temporada de calor, el bestia con pantalón negro, encapuchado con una sudadera negra con gorro que le cubría casi toda la cara, solo se dejaba ver muy poco de ella, a pesar de eso, se lograba ver que su piel estaba de un color muy azul, pareciéndose a ELECTRO  de la película de Andrew Garfield. Aldo sabia que ese era el primer lugar al cual investigar, así que se dirigió ahí. Al llegar, se encontró con él mismo joven.

-Hola- dijo Aldo.

-Hola, ¿qué ocupas nino?

-Ayer me vendiste una tira de papel que contiene cuentos, ¿lo recuerdas?

El joven, al escuchar tira de papel, se sobresaltó, y con una cara nerviosa dijo:

-Mira niño, ¿quieres hacerte un favor?, oculta esa tira, no la quemes ni la destruyas, eso es imposible, tan solo ocultala.- dijo y acto seguido, cerró el telón que divide el vendedor y su mercancía con el cliente.

-¿Eso porqué?

-Lo siento niño, ya cerramos.

Aldo regresó a su casa enojado, lo cual era raro ya que él no se enojaba con facilidad. Llegó a su cuarto donde quiso investigar un poco más, así que apago la luz y  se puso a analizar las celdas revueltas; median 30 centímetros de largo por 20 de ancho, el borde de estas era de color negro, en la parte media alta de cada una se encontraba la imagen de cada escrito, y en la parte media baja el titulo del mismo. En una celda que se encontraba encima de su ventana, había una imagen del mismo joven del extraño encuentro, pero también se encontraba el hombre arańa a un costado, y en el titulo decía El Hombre Aran'a 2, lo cual hacia dudar de si era el miso ELECTRO de la película.

Aldo notó que, además de brillar, las imágenes y el titulo sobresalían un poco de la tira, como si estuvieran suspendidas a unos pocos centímetros de la tira, él, sintiendo un poco de curiosidad, quiso tratar de arrancar una de estas imágenes, como si se las quisiera llevar, así que agarro una imagen de un cuento aleatorio y la quiso estirar, pero ocurrió lo contrario: el cuento lo jalaba hacia dentro de este. Aldo sintió que su cuerpo se hacia m'as pequen'o,  hasta quedar de un teman'o menor al de la imagen. Se quiso soltar, pero era demasiado tarde, sus manos estaban pegadas a la imagen como si de un ladrillo se ensambla a otro con mortero. Tampoco podía gritar, simplemente se le corto la voz, y en unos instantes, el cuento lo había succionado, no había quedado rastro de Aldo, mas que su cuarto recién remodelado.




Espérense, que Aldo no se murió, sigan leyendo, o son gallinas 🤨😉

Arre, nos wachamos luego, se bañan, porque hace un chorro de calor.


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