Sin tiempo, sin escape,
mi penitencia fue quererte.
Me estoy volviendo loco, madrugadas turbias
llenas de consecuencias.
Me arrastras a la desgracia, con gracia aún te recuerdo,
media noche entre los olvidados, veo los mensajes pasados,
alivio la tortura, por las noches grito tu nombre,
y después procedo a dormir en penumbra.
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Después de Diciembre
PoesíaA lo lejos se escucha el lamento de un hombre desolado, pues en esta noche te vas de su lado, sus lagrimas emanan, escurren hasta el suelo en donde ve el reflejo de su dolor, con un corazón destrozado, la tinta y el papel son su única compañía, tex...
