Iba con el Sr. Pedro mi chofer mientras pensaba en lo ridícula que me había vestido, mientras me veía en el retrovisor con el lalbial mal pintado, me preguntaba a mi misma ¿qué esta pasando conmigo?, respire profundo mientras el auto iba lento, el olor a pieles finas que cubren los asientos lujosos me mantenía en un profundo desagrado en pensar en los animales que tuvieron que pasar para tener estos asientos y mi padre que paga estos lujos, no veo a papá por mucho, tal vez lo veo cada 15 días por la casa o nisiquiera me doy cuenta de cuando llega.
Papá tiene mucho dinero, mi madre no vive con nosotros, mi padre me comento hace mucho tiempo aún cuando podíamos hablar que ella esta en un viaje por Europa, aún vivía en Canada, sólo recuerdo a mi madre salir por la puerta dejando todo atrás con prisa y sin mirar nada ni nadie, ni siquiera yo.
- Llegamos (Escucho decir al Sr. Pedro)
-¿Donde me haz traído?
- Señorita Paola, usted me a pedido traerla a la fiesta de su escuela.
- ¿En verdad te pedí eso?
- Señorita, si estoy equivocado por favor perdone mi error y permita que la lleve a donde desee.
- No, no te haz equivocado Pedro. Sólo pensaba en lo difícil que es recordar a mamá y a mi padre que no pasa tiempo conmigo.
- Su padre trabaja mucho, es un gran hombre, el la quiere.
- No abogues por ese monstruo que ni siquiera se cuales son sus negocios tan millonarios que el tiene.
Por mi mente paso que el me quería pero no me amaba, mientras unas gotas de lagrimas rosaban en mi mejilla
- Señorita, no permita que el odio este en su corazón.
- Mejor me bajaré a ver que quienes se encuentran.
- No, un momento.
- ¿Que pasa Pedro?
- Mire a esos dos hombre bajando de ese auto.
- Observe su mirada fría, creo que no había visto unas miradas tan profundas y llenas de odio.
- Pedro haz algo, es Carlos, es mi compañero.
- Señorita no puedo hacer eso, mi deber es cuidarla, ellos me destrozarían de un golpe, soy un hombre grande, mis fuer...
Interrumpo antes de que el termine de hablar.
- No me interesa si tu no vas, yo si iré.
- Me bajo del auto con la poca movilidad que me permite este vestido de pingüino tan horrible que me he comprado.
- Estoy a punto de gritar, mi voz se quebranta al ver el gran golpe que le han puesto a Carlos.
- Señorita espere por favor.
La voz que se escucha es de Pedro, me arrodillo al ver la escena tan horrible que contemplo a escasamente 20 metros de distancia.
- Vamos señorita, levante esas rodillas, no llore por favor, no quiero verla sufrir.
- ¿Vamos Carlos que te ha pasado? Han arruinado tu belleza física y todos te observan y tu "gran amigo" ni siquiera esta contigo.
- Llévame a Casa Pedro, vamos, rápido.
- Si, señorita como usted ordene.
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Sin pensar
Teen FictionUna vida normal, una vida de fama y giros inesperados. Erick tiene que ser firme y enfrentar una variedad de problemas en su adolescencia, pero ¿como lo lograra? Todos necesitan una dirección y una salida, pero todos hacemos cosas sin pensar, la vi...
