El álbum de fotografías

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Al día siguiente, al anochecer:

Ollie estaba con la Chilindrina, Quico y Ramón, en casa de este último, y entre todas las cosas que había, Ollie encontró un álbum de fotos. Lo puso sobre la mesa, y los demás se percataron.

-Qué es eso?-preguntó Quico mientras se sentaba.
-Vaya. Veo que has encontrado el álbum de fotos, eh?-añadió don Ramón mientras se sentaba junto a la Chilindrina.
-Papá, este eres tú?-preguntó la Chilindrina mientras señalaba una foto.
-Sí, soy yo cuando me dediqué a ser boxeador-
-Usted?-preguntó Ollie.
-Así es, y de los buenos. Yo era pluma-explicó Ramón.
-Cómo?-preguntó la Chilindrina.
-Quiero decir que era peso pluma-explicó nuevamente.
-Todavía lo es-añadió Quico dando a entender que estaba muy delgado.
-Aunque muchos decían que yo me parecía a Roberto Durán-siguió Ramón.
-A quién?-dijo Ollie.
-A Roberto Durán. No lo conociste?-preguntó Ramón.

Ollie negó con la cabeza.

-Era muy bueno, Chavo. Sabes lo que pasó cuando le quitaron el cinturón?-preguntó Ramón.
-Se le cayeron los pantalones-contestó la Chilindrina, solo para fastidiar a su papá.
-Me refiero al cinturón del campeonato-explicó-Incluso el mismísimo Paul Heyman, me quería manejar-
-Madre mía, como si fueras una camioneta!-dijo Quico con cara de asombro.

Don Ramón ya estaba empezando a perder la paciencia, pero trató de aguantar.

-Paul Heyman maneja boxeadores, y quería manejarme en el recinto-específico Ramón.
-Te vieron cara de vaca!-añadió Ollie mientras se reía.

Don Ramón había perdido la paciencia por completo.

-Cállate, Chavo. Siga contando, don Ramón. Que pasó después de que le vieran la cara de vaca?-preguntó Quico.

Ramón estaba completamente enfadado, y quería dejar de hablar del tema. Suerte que la Chilindrina intervino en la conversación.

-Mirad. Aquí hay una foto de mi papá, un poco mas mayor-dijo ella.
-Sí, y eso que tengo en brazos, eres tú mi hijita-dijo mientras miraba a la Chilindrina-Tú madre acababa de morir, y doña Nieves me ayudó mucho. El año pasado, tuvo que irse a Portugal, sus hermanas querían estar con ella todo el tiempo posible. Espero que las cosas estén mejor allí-
-Y esta otra foto?-preguntó Quico mientras señalaba otra foto.
-Esa es la Chilindrina el día que cumplió 4 años. Y ese día también fue el día que tú llegaste a la vecindad, Chavo-explicó Ramón.

Don Ramón se quedó pensativo. Estaba tratando de recordar los viejos tiempos.

-Papá, qué te pasa?-preguntó la Chilindrina mientras le empujaba.

Don Ramón dejó de hacerle caso a sus pensamientos, y contestó a la Chilindrina.

-Es que veo las fotos de la vecindad como algo muy lejano-contestó él-Acordaos de que hoy puede ser el último día que estemos aquí-
-No se preocupe. Si no se muere ahora en la guerra, se morirá de viejo. Tampoco le queda tanto-dijo Ollie.
-Vamos a ver. Chavo, tú cuántos años crees que tengo?-preguntó Ramón.
-Todos-contestó Ollie.
-No, Chavo. Yo no paso de los 40. Tengo 37-explicó Ramón.
-Don Ramón, estamos hablando de años, no de kilos-añadió Quico.
-Qué dijiste?!-exclamó Ramón.
-Nada-contestó él muy acobardado.

En ese preciso instante, entraron casi todos los miembros de la vecindad.

(Primera saga, cuarto libro) El Chavo del 8 y la guerra mexicana pt.1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora