Corred!

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-Lo has hecho...-dijo Hannes.
-Lo he hecho...-añadió la Popis.
-Corre, vámonos-
-Sí, vale...-

Hannes agarró a la Popis de la mano, y bajaron hasta la planta baja. Al llegar ahí, salieron por la puerta de atrás.
Vieron a todos siendo metidos a la furgoneta.

-Soltadnos-exigió doña Clotilde.
-Cállese, abuela-dijo Achmed.
-Qué me ha llamado?!-contestó doña Clotilde.
-Abuela-repitió Achmed.

Doña Clotilde le golpeó a Achmed en la cara, y los demás aprovecharon para escapar.
La Chilindrina y Quico salieron corriendo hacia los campos de maíz, y Ollie y Paty les seguían muy de cerca. El señor Barriga fue con los niños, y doña Florinda trató de seguirles pero Dennis le agarró de la camiseta.
-Tú te quedas aquí-dijo Dennis.
-Que te lo has creído-dijo Jaimito, y le golpeó a Dennis en la cabeza-Doña Florinda, corra-
-Pero...-dijo ella, aunque no tuvo tiempo de terminar la frase.
-Doña Florinda, no es momento de discutir!-dijo Ramón-Cuide de mi hija, por favor. Que no le pase nada-
-Ahora, corra!!-añadió Jaimito.
Doña Florinda salió corriendo, y dejó a Don Ramón y Jaimito peleando. Las hermanas de doña Florinda, Gloria y doña Clotilde no tuvieron la oportunidad de escapar, ya que fueron capturadas por los demás soldados.
Hannes y la Popis estaban viendo todo desde la ventana, y Hannes se dio cuenta. Era la última oportunidad que tenían de escapar, era el momento.

-Popis, vamos-dijo mientras la agarraba de la mano.

Los 2 estaban a punto de salir, cuando vieron a un soldado entrando en la casa.

-Mierda-susurró Hannes.

Empezaron a retroceder hacia un armario.

-Vale, y si lo estrangulo?-dijo Hannes.
-No puedes hacer eso-dijo la Popis-Si lo haces, los demás se enterarán, y nos pillarán-
-Entonces, que hago?-
-No lo sé-

Retrocedieron hasta la pared, y al darse la vuelta vieron un gran armario.

-Vamos a escondernos aquí-dijo la Popis.
-Qué? Estás loca?-preguntó Hannes.
-Tienes una idea mejor?-
-Está bien, vamos-

Ambos se metieron en el armario.
Paty, Ollie, Quico y la Chilindrina salieron corriendo seguidos por Édgar y Florinda.

Mientras, Hannes y la Popis:

-Mira, un pasillo-dijo la Popis.
-Vamos-dijo Hannes.
-Por qué tus padres tenían un pasadizo secreto en un armario?-
-Yo que sé!!-

Caminaron un par de minutos, hasta que vieron una puerta.

-Salimos?-preguntó la Popis.
-Voy a asomarme-contestó Hannes.

Hannes abrió el armario, y vio algo increíble. Estaban en una sala llena de objetos. Sillas, mesas, armarios... Todo tipo de muebles.

-Guau-dijo Hannes.
-Dónde estamos?-preguntó la Popis.
-En una especie de desván. Mis padres podían acceder a ella a través de este armario, y yo nunca me di cuenta-
-Y aquí que hay?-
-De todo. Relojes del siglo XIX, armarios de madera empotrados, mesas alargadas...-
-Entonces, eso significa...-
-Que mi familia ha ido guardando todo esto durante mucho tiempo-

En ese momento, la Popis se dio la vuelta y miró el armario.

-Que armario tan curioso-dijo ella.

Hannes se quedó pensando.

-Creo que hay uno en la zona de cuarentena en la que está el presidente. Y si...-
-Que estás pensando, Hannes?-
-Que si este armario tiene un pasadizo, puede que el de la zona de cuarentena también lo tenga-
-Vale, pero cómo llegamos hasta allí?-
-No lo sé-
-Espero que los otros estén bien-

Mientras tanto, en mitad del campo de maíz:

Todos corrían a toda velocidad, tratando de escapar de los soldados. Finalmente, la Chilindrina y Quico llegaron a una ciénaga.
Ollie y el señor Barriga iban detrás, seguidos por Paty y doña Florinda.
La Chilindrina y Quico se juntaron.

-Vamos a salir de aquí-dijo la Chilindrina.
-Cómo?-preguntó Quico.
-Ahora verás-contestó la Chilindrina.

Doña Florinda y Paty fueron atrapadas por los soldados, y Ollie trató de ayudarlas.

-Paty!-gritó.

Pero el señor Barriga le agarró y le empujó contra la Chilindrina y Quico.

-Chavo, no! Vete!-gritó el señor Barriga.

Ollie, la Chilindrina y Quico desaparecieron, y segundos después, volvieron a aparecer en mitad de un callejón.

-Dónde estamos?-preguntó Quico.
-En la Avenida 16 de septiembre. No sé por qué, pero se me ha ocurrido de repente-explicó la Chilindrina.
-Tenemos que cambiarnos-añadió Ollie-No podemos estar con esta ropa-
-Lo sé-contestó la Chilindrina-Mirad, allí hay una tienda de ropa-dijo mientras señalaba una tienda abandonada.
-Vamos-dijo Ollie.

(Primera saga, cuarto libro) El Chavo del 8 y la guerra mexicana pt.1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora