Querida Chloe del futuro:
Ayer quedé con Tiff.
Cuando estaba volviendo a casa, mi chancla se rompió. Sí, soy muy inteligente y fui al centro en chanclas.
Se rompió a medio camino, más o menos donde la casa del supuesto skater.Decidí ir a pata coja, pero me fue muy complicado, ya que saltar en chanclas tampoco es muy fácil.
Apoyé el pie para ir andando y noté un golpe seco en la espalda.
No me lo esperaba, me giré toda furiosa y lista para enfrentarme a cualquier violento lanza-palos.
Pero no.
Le ví a él. Antes de poder pronunciar palabra, comenzó a hablar. Más que hablar, gritar.—JODER, MIERDA, ¿ESTÁS BIEN?
—Sí, esto... ¡¿A QUÉ VINO ESTO?!
—Era para que no te lastimaras—le miré perpleja, ¿no me acaba de lastimar él a mí?—Te di un tenis, no sabía que talla usabas, así que te lancé un 39 de mi hermana—me giré y efectivamente, había un tenis de running, no un palo.
—VAYA, pues muchas gracias, pero no me entra, jeje.
—¿Qué talla usas?
—Un 43.
—JODER. Ehhh... si quieres te ayudo— sin esperar mi respuesta, me cojió en brazos.
Sentía sus músculos bajo la camiseta. Me fijé más en él: era moreno, con el pelo medio largo ondulado, de 1'90 m más o menos.
—¿Cómo te llamas?
—Spencer, ¿tú?
—Chloe.
—Me gusta—le dediqué una sonrisa.
Y así fue como lo conocí...
Puede que me guste un poquito, jeje.
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Hueles a primavera (en edición)
RomansaQuerida Chloe del futuro: Mi primer asesinato lo cometí a los 16 años. La sangre que escurría de mis manos era tan roja como la rosa que siempre solía tener en mi habitación. Nada más salir del instituto y lavarme las manos, me vino a buscar mi nov...