Cinco

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El ojiverde guarda la pequeña bolsa en su chamarra, y se dirige al departamento de enfrente

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El ojiverde guarda la pequeña bolsa en su chamarra, y se dirige al departamento de enfrente.

Convencer a Joel de salir a comer con él, no fue nada sencillo, sin embargo va a valer completamente la pena.

Golpea un poco la puerta, y escasos segundos más tarde, un Joel casi desnudo y mojado le abre.

—Creo que tarde mucho en la ducha, ¿Puedes esperar mientras me visto?— dice dándole acceso.

—Por supuesto— entra —¿Ya le has dejado comida a eso?— pregunta señalando al perrito.

—No, casi lo olvido—

—Yo la hago, tu tranquilo— le sonríe dándole seguridad —He visto donde guardas las croquetas—

Las últimas palabras del más bajo, fueron suficientes para que el rizado saliera disparado a su habitación.

Erick se agacha hasta el mueble y saca con un recipiente la medida de lo que debe darle de comer al cachorro.

Sirve todo en el tazón, mientras saca de su chamarra el vidrio molido que anteriormente había metido.

—Espero que comas muy bien, estúpido— ríe depositando gran cantidad de dichos residuos en la comida del animal.

Guarda lo restante, y se levanta para lavar sus manos muy bien. No le conviene ingerir esa cosa.

—¿Tarde demasiado?— cuestiona el más alto, saliendo por el pasillo tan brillante como siempre.

—No— niega con la cabeza —Te vez muy hermoso— sonríe, bajando la mirada.

Aunque pasa el tiempo, le sigue poniendo nervioso.

Aunque pasa el tiempo, le sigue poniendo nervioso

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Supéralo ¡! TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora