¿Disculpas? ¿Por qué?

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México se levantó de la cama con un dolor algo agudo en su cintura, pero podía caminar.

Se levantó de aquella suave cama para después encaminarse escaleras abajo. Poco a poco las escenas de FBI junto con él en la oficina llenaron su mente.

No mames wey, tanto pinche pedo por unos inmigrantes...— saco su teléfono, el cual estaba en una mesita, le valía verga dónde estaba, lo desbloqueo e hizo lo que prometió.

Poner más atención en las fronteras con Estados Unidos.

¿Que haces?— aquella voz lo tensó, no quiso voltear, se sentiría muy avergonzado.
—Nada.— dijo lo más firme que pudo.

¿Que tienes en tus manos?— FBI se acercó hasta estar frente al mexicano, el cual solo escondió aquel artefacto detrás suyo.
Que te valga verga ¿No?— su voz era dura, pero su cuerpo estaba temblando.

La organización suspiró, era de noche, los ruidos de alguien caminando en la planta baja lo asustaron y más cuando no encontró a México a su lado.

Lo miro de pies a cabeza.
Ve a dormir.— dijo con firmeza.

No hasta que me pidas disculpas.— se cruzó de brazos e hizo un puchero.
¿Disculpas? ¿Por qué?— con arrogancia, FBI se recargo en la pared.

No lo sé, tal vez porque me tocaste sin mí permiso...— FBI se fue acercando.
Me chingaste el culo...— México retrocedió sin darse cuenta.
Ah, y me vio-

Fue callado cuando unos suaves labios apresaron los suyos, no era demandante, era cálido, sin segundas intenciones.
Antes de que el latino reaccionara, de sus manos, quito el teléfono de este.
¡Dámelo!— intento quitárselo, pero la diferencia de estatura y fuerza era muy grande.

Pero funcionó...— susurro observando los mensajes de México hacia su presidente.

¡Que me lo devu-— se callo abruptamente cuando su abdomen comenzó a doler, sangre de color negro salía de su boca, solo significaba algo, corrupción.

—¡México!— FBI intento acercarse, pero el país retrocedió con rapidez, cosa que la organización no entendió.
S-si te acercas, t-te vas a contagiar de m-mi corrupción...— siguió tosiendo con fuerza, sangre salía de su boca.

FBI chasqueó su lengua y a pesar de que México retrocedía con decisión seguía acercándose hasta que lo tuvo en sus brazos y lo cargo de forma nupcial.
Eso solo sucede con los países, yo soy una organización...— lo tomo con fuerza y  lo llevo hasta su cama.

Al llegar, lo recostó y empezó a quitarle la camisa, que por cierto, era suya, cosa que a México no le agrado.
Y-yo p-puedo hacerlo...—

—Ya te vi desnudo, no es como si fuera distinto.—

México se sonrojo completamente y FBI quitó su camisa con suavidad, notando una gran cortada en su pecho izquierdo.
Fue hasta su baño y de este saco un botiquín de primeros auxilios.

Abrió el bote de Alcohol y lo echó en un algodón, seguido de esto, limpio la herida, lo que le causo curiosidad fue el hecho de que no hiciera ninguna mueca de desagrado.

¿Cada cuánto ocurren estas cosas, México?— pregunto sacando la gaza con la que iba a vendar al mexicano.
Casi todos los días, meh...— dijo con indiferencia, estas cosas, lamentablemente ya eran normales en su país.

Perdon...— FBI bajo la mirada con cierto ápice de tristeza.
Ese día estaba estresado, no... No sabía si... Joder lo siento mucho, se que lo que te hice no se borrará así de fácil, pero te doy mis más sinceras disculpas...— lo miro a los ojos.

México suspiro.

No es como si fuera la primera vez que pasa... Por lo menos pediste disculpas....— susurro con tristeza, cosa que FBI escuchó.
¿Qué?— México lo miro de nuevo y le sonrió.

Ah... N-nada, gracias por tu ayuda y por pedir disculpas...—

—¿Quien fue quien lo hizo primero? Contesta...— la rabia consumía por dentro.
Tengo sueño....— con rapidez, se tapó completamente el cuerpo, no quería hablar de eso.

FBI suspiro, de a dejar el botiquín a su lugar y regreso con el país.
Seguía hecho bolita en las sábanas.

Con todo y la cobija, abrazo el pequeño cuerpo de México, podía sentir su temblor, estaba llorando.
Lo siento....— lo apretó más fuerte a su pecho.
Realmente lo siento...— México destapó su cara, la cual estaba completamente roja por el llanto.

Se miraron por un rato.

Antes de que la organización pudiera decir algo, México le dio un beso en sus labios y se volvió a cubrir con las cobijas, dejando con una sonrisa enternecedora al FBI.

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