Capitulo 2.

988 126 36
                                        

Chuuya se dirigió a su salón de clases. En su mente, pensaba en ese chico y  esa manera tan repentina y rara de acercarse a él. Pero bueno, ya habrá otro momento para volver a alejar a ese tal...¿Cómo dijo que se llama? Como sea, Chuuya volvería a alejar a ese chico si se le acercaba de nuevo.

El pelirojo entró al salón. Había unos cuantos alumnos ya, entre ellos, un chico albino. Se sentó en un pupitre junto a él.

El chico volteó a verlo, le sonrió y le dijo:

-Hola, tú eres el chico nuevo, ¿cierto?

-Sí.-respondió Chuuya, más tranquilo.

-Soy Atsushi.

-Chuuya.

Los demás alumnos comenzaron a entrar y después, la clase empezó.


*********

Para la hora del almuerzo, medio instituto ya sabía que Chuuya era el interés de Dazai.

El pelirrojo lo supo, porque escuchó a alguien murmurar: "Mira, es él. El chico que Dazai dijo que va invitar a salir".
Al parecer, todos conocían al raro de vendas en los brazos. ¿Porqué no le sorprendía?

Chuuya fue a la cafetería. Atsushi se había ido con sus amigos. Suponía que ahora, él debía hacer sus propios amigos. O tal vez no.
El ojiazul compró su almuerzo, y mientras iba con la bandeja en sus manos, alguien a lo lejos levantó su brazo y lo agitó, mientras le gritaban:

-¡Oye Chuuya! ¡Por acá!

El pelirrojo se sonrojó cuando todos ahí voltearon a verlo. Pero su sangre hirvió cuando se dio cuenta de quién le había hablado.
Sí, se trataba de Dazai.

Chuuya apretó los dientes y sus manos en la bandeja, se dirigió hacia donde Dazai, y le dijo enojado:

-¡¿Qué demonios haces?!

-Hola Chuuya. Ven, siéntate aquí.-dijo el castaño, ignorando lo que había dicho Chuuya.

Esto era el colmo. Y un tic en el ojo del pelirrojo se estaba haciendo presente.
Dazai seguía sonriendo. Eso era irritable.

-Oye, te presento a mis amigos. Supongo que ya conoces a Atsushi.-señaló al albino con quien había conversado en clase.-Y él es Ranpo.

Chuuya observó al recién nombrado. Un chico azabache, que vestía cual detective de historia antigua, con una paleta de caramelo en la mano.
Como sea, Chuuya no necesitaba sentarse con nadie.
El ojiazul suspiró y dijo:

-Bueno, ya me presentaste a tus amigos, así que adiós.-sonrió forzadamente, dio media vuelta y se fue.

-¿No te vas a sentar con nosotros?-preguntó Dazai, mientras veía a Chuuya irse.

-No.

El pelirrojo encontró una mesa lejos de todos y se dispuso a comer su almuerzo. Así, con tranquilidad, sin que un loco estuviera molestándolo.
Aunque, sí se dio cuenta de que algunos estudiantes lo seguían observando y murmurando descaradamente, importándoles poco si el chico los veía o no.


Pero, antes de entrar a la siguiente clase, alguien detuvo a Chuuya del hombro. El pelirrojo se volteó y se encontró con Dazai. Oh no, aquí vamos. O eso creía el ojiazul, porque el castaño le dijo:

-Oye, ¿podemos hablar un momento?

Chuuya arqueó la ceja, no dijo nada y se limitó a asentir.

Ambos avanzaron hacia el pasillo, después se detuvieron y el más alto habló primero.

-Escucha, quisiera disculparme.

-¿Por qué?

-¿Cómo que por qué?-preguntó Dazai, sorprendido.-Por haberme acercado a ti de esa manera. Sabes, fue un milagro que no me acusaras con el director.

-De hecho, sí iba a acusarte. Si seguías así mañana.

-Lo siento.-sonrió con culpa.-¿Podrías perdonarme? De verdad me gustaría que seamos amigos.

Chuuya lo pensó unos instantes. Observó al chico frente a él. No se veía malo, pero, ¿y si las apariencias engañan? Bueno, puede defenderse, para eso fue a artes marciales, ¿no? Por otro lado, Dazai lo observaba, su rostro se veía con toda la calma y paciencia del mundo. No parecía enojado, ni siquiera parecía preocupado por entrar a clase.

En fin, Chuuya suspiró y le respondió a Dazai:

-De acuerdo. Acepto tus disculpas.

El castaño también suspiró y sonrió aliviado. Hizo una reverencia hacia el pelirrojo, después tomó con ambas manos, la pequeña mano de Chuuya, le guiñó un ojo y le dijo:

-Gracias, Chuuya.

Después de eso, Dazai se dirigió a su salón. Las mejillas del ojiazul se enrojecieron. Se había quedado paralizado. 

Aunque tuvo que reaccionar para ir a clase. Y para su sorpresa, le había tocado con Dazai. El pelirrojo se sentó en un pupitre contiguo a donde estaba el castaño. Por un momento Chuuya creyó que Dazai iba a empezar a molestarlo, pero no fue así. Sólo se limitó a voltear a sonreirle una vez. 

Tal vez el chico sí se disculpó sinceramente. Eso ya lo verá. 

Voy a Conquistarte (Soukoku) (BSD AU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora