Capítulo 8.

691 80 71
                                        

"Eres muy lindo. ¿Acaso enviaron un ángel del cielo?"

"De verdad quiero estar contigo, pero no sé cómo acercarme a ".

"No dejes que tus amigos te hagan sentir mal. Debes ponerles límites, jinko".

"Hoy te miras cansado. ¿Dormiste bien? ¿Te sientes bien? Espero que no haya sucedido nada malo".

Eso era lo que decían las notas que Akutagawa envía a Atsushi.
Después de que el albino se topó por accidente con el azabache, éste empezó a enviarle notas.
Todas las escribía en hojas colores pastel y con tinta negra.

Aquella caligrafía algo desordenada, alegraba los días de Atsushi.
Pero por más que el albino quiera acercarse a su amor platónico, no sabía cómo hacerlo.
Sus amigos no le daban los mejores consejos, mucho menos Dazai, quien tenía un conflicto aun en poder hablar con Chuuya.

El único que le había aconsejado bien, era justamente el pelirrojo.

Con quien empieza este día. El ojiazul ordenaba su casillero. Estaba sacando envoltorios de caramelos que Dazai le había regalado, papeles que ya no tenían utilidad alguna, y por último, guardaba los dos osos de peluche que Dazai le había regalado, en una caja de cartón. Porque sí, el pelirrojo los conservaba ahí, para que su hermana no empezara a molestarlo de nuevo, diciendo que Dazai es su novio.

Y mientras Chuuya ordenaba sus cosas, alguien se acercó al casillero junto al del pelirrojo.

Era el casillero de Atsushi.
Chuuya volteó lo más disimulado que pudo y observó a Akutagawa pegar una nota en la puerta del casillero. Y junto a ésta, una flor en color blanco.
Chuuya se sorprendió con el detalle de la flor. ¿Porqué Dazai no hacía eso? Oh cierto, es alérgico a las flores.

Pero bueno, Akutagawa se alejó sin más y Chuuya esperaba que el azabache no notara que observó todo.

Después de aquello, alguien más llegó.

-Hola Chuuyaaaa.-canturreó Dazai.

-Hola Dazai.

-¿Y...qué estás haciendo?

-Sacando basura de mi casillero.

Dazai observó la caja de cartón en el suelo con los muñecos dentro.
Eso le apretó el corazón.
Pero como si Chuuya leyera su mente, el pelirrojo le dijo:

-Los osos no, bobo. Lo que hay en la bolsa negra.

-¡Oh, qué alivio!-dijo Osamu, aliviado.-Pensé que...

-¿Enserio me crees capaz de hacer eso? Te dije que me encantaron. No los voy a tirar.

Dazai se llenó de alegría y no pudo evitar apretar a Chuuya en un abrazo.

-¡Oh Chuuyaaaa! ¡Eso me pone muy feliz!

-¡Suéltame, batracio!-se quejó el ojiazul.

Dazai lo mantuvo abrazado unos segundos más y después soltó a Chuuya.
El pelirrojo se acomodó su cabello y su uniforme, que Osamu había desordenado por el abrazo.

-Por cierto, hoy...¿desayunaste bien?-preguntó Chuuya.

-Síp. Hoy Martha llegó temprano.

-¿Y quién es Martha?-el ojiazul se había quedado con esa duda el día anterior, y ahora, la curiosidad lo mató.

-Mi nana.

-¿Tienes niñera?-preguntó, arqueando una ceja.

Dazai asintió.
Y antes de decir algo más, cierto albino llegó.
Atsushi silbaba, se le veía feliz ese día.
Pero los silbidos se detuvieron cuando el chico notó la nota y la flor pegados en su casillero.

Voy a Conquistarte (Soukoku) (BSD AU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora