CLEOPATRA

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Historia: mitología egipcia 

Cleopatra se sentó en su trono junto al lado de su padre. Tenía una sonrisa elegante en su rostro mientras miraba toda la multitud frente a ellos. Su padre se había levantando de su trono mientras le hablaba a toda la gente acerca de lo que pasaría en los próximos días de los festivales que serían celebrados. Su sonrisa creció cuando su padre la llamo, haciendo que se levantara y se pusiera a su lado mientras saludaba con elegancia a la multitud frente a ellos. La gente empezó a gritar por ellos alabándolos, con júbilo, pero entonces algo extraño sucedió. Lentamente la gente se fue quedando en silencio mientras miraban al cielo con curiosidad y miedo mientras apuntaban al aire

Frunciendo ligeramente el ceño dio un paso adelante y miro al cielo intentado ver que es lo que les llamaba la atención. Cuando por fin pudo verlo, abrió sus ojos con sorpresa mientras miraba la bola de luz que se acercaba a ellos con velocidad. Retrocedió un paso al igual que su padre cuando la bola de luz cayó al suelo, haciendo que la multitud que estaba cerca retrocediera con rapidez

Ella dio unos pasos adelante pero fue detenida por su padre quien negó con la cabeza. Haciendo una mueca miro la bola de luz. Estaba ahí, inmóvil con un brillo blanco muy hermoso que la atraía. Todos miraron con asombro cuando la luz comenzó a atenuarse lentamente dejando en el suelo a una mujer, de largo cabello negro y piel extrañamente blanca, diferente a la piel oscura que tenían ellos. Sus ropas consistían en un atuendo extraño, que parecía ser un vestido blanco con unas mangas largas y anchas

La mujer se sentó lentamente y miro a todos lados asustada, mientras ellos solo pudieron ver con asombro sus grandes ojos azules. Cleopatra al verla sintió como su respiración se quedaba atascada en su garganta. La mujer era hermosa, tan exótica como un ave de colores. Sonrió con entusiasmo y avanzo con paso rápido hacia la mujer que aun seguía sentada en el suelo. La gente se apartó de su camino dejando un pasillo vacío hacia la mujer. Sus guardias la siguieron a unos pasos detrás cuidándola

En cuanto llego a la mujer se inclinó ligeramente ante ella acercando su rostro al de ella. Ella era aún más hermosa de cerca, podía sentir su corazón palpitar con rapidez con solo ver su rostro. Emocionada alzo una de sus manos y sostuvo su barbilla alzándola para poder verla mejor, y pudo sentir como sus mejillas se sonrojaban cuando la toco. Su piel era suave y cálida, en ese mismo momento tomo una decisión

"¿Cuál es tu nombre querida?"

Kagome solo pudo ver con algo de desconcierto a la mujer frente a ella. Era muy hermosa, pero por alguna razón estaba empezando a asustarse por la mirada que le estaba dando

"kagome"

Cleopatra sonrió aún más. Su voz era hermosa también. Se enderezo y con una mano hizo un gesto a sus guardias

"llévenla a mi habitación"

Kagome se levantó rápidamente solo para ser detenida por un par de hombres quienes sujetaron sus hombros y empezaron a empujarla ligeramente siguiendo detrás de la hermosa mujer de cabello corto. La multitud a sus lados solo la miraron con asombro y miedo haciéndola sentir algo incomoda

"cleopatra"

Al escuchar su hombre se detuvo y los hombres detrás de ella también se detuvieron haciendo que kagome hiciera una mueca ante el tirón

"padre"

"¿A dónde llevas al a mujer?"

Cleopatra solo sonrió entusiasmada

"a mi habitación, ella es ahora mía"

Su padre solo alzo una ceja y sonrió

"bien, si la quieres es toda tuya"

Cleopatra sonrió y beso la mejilla de su padre antes de entrar al palacio. Mientras caminaba miro de reojo detrás de ella, viendo su nueva adquisición, pero frunció ligeramente el ceño cuando vio como sus guardias la estaba tocando. Sentía un gran malestar cuando tocaban a su nueva mujer, por ahora los dejaría tocarla hasta que la llevaran a su habitación

Kagome miro todo con atención. Gravando el camino de memoria por si necesitaba salir de ahí. no tenía la más mínima idea de cómo había llegado al antiguo Egipto, solo había intentado cruzar el pozo para ir con shippo cuando fue envuelta en una luz blanca y después de unos minutos había despertado Egipto siendo secuestrada por la famosa cleopatra

Salió de sus pensamientos cuando escucho el sonido de una puerta abriéndose. Se tensó un poco cuando la empujaron hasta la habitación y rápidamente miro detrás de ella cuando los guardias salieron de la habitación y cerraron la puerta. Retrocedió un paso cuando cleopatra se acercó a ella con una gran sonrisa en su rostro

"eres realmente hermosa" La tomo de la muñeca y tiro ligeramente de ella llevándola hacia la cama "siéntate"

La obedeció rápidamente sentándose y apartando la vista de ella. Cleopatra frunció ligeramente el ceño y con una mano la tomo de la barbilla dirigiendo su mirada a ella

"no apartes la vista querida"

Kagome se movió con incomodidad

"¿puedo irme?"

Cleopatra sonrió y negó con la cabeza mientras acariciaba su mejilla con amor

"no, ahora eres mía y yo no te doy el permiso de irte"

Hablo con voz suave mientras acariciaba su largo cabello mientras miraba la piel pálida de su pequeño ave. Kagome solo miro al suelo con horror

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Se recostó sobre la cama sintiendo sus ojos llorosos. Quería volver a casa, pero no sabía cómo, ya llevaba alrededor de dos meses en ese lugar, solo había podido salir de la habitación de cleopatra un par de veces, antes de que ella la regresara devuelta con una mirada molesta

Salió de sus pensamientos cuando escucho las puertas de la habitación abrirse y rápidamente se sentó en la cama viendo a cleopatra acercarse a ella con una sonrisa en su rostro mientras en su mano llevaba lo que parecía ser ropa de color blanco

"mira lo que te tengo querida"

La sonrisa de cleopatra solo creció cuando vio a su pequeña ave. Amaba vestirla con hermosas ropas, cepillar su cabello y maquillarla, la amaba tanto que no dejaba que nadie la viera, ni siquiera su propio padre. Las pocas veces que la había dejado salir, tuvieron que regresar rápidamente a la habitación cuando vio como los guardias y sirvientes del palacio veían a su pequeña ave. Odio salir, odio sus miradas y tuvieron que regresar con la promesa que no la dejaría salir nuevamente

Camino hasta ella y se sentó junto a ella en la cama mientras acariciaba su cabello con amor. Kagome solo se quedó quieta dejando que hiciera lo que quisiera, sabía que se molestaría mucho si se movía, así que solo se relajó bajo su toque

"siempre estarás conmigo querida"

Kagome solo pudo asentir mientras cerraba sus ojos para evitar no llorar

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