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#5🇫🇷

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Seguía en la bañera.

No pensaba salir.

Por primera vez en mucho tiempo, aquel pequeño espacio le ofrecía algo parecido a la calma. El agua tibia envolvía su cuerpo y conseguía apaciguar, aunque fuera por unos minutos, el dolor que llevaba acumulado en el pecho.

No quería abandonar aquel refugio.
No quería abrir aquella hermosa puerta y volver a enfrentarse al mundo que la esperaba al otro lado.

Solo quería quedarse allí, pero sabía que la paz no podía durar para siempre.

En algún momento tendría que salir.

Francia bajó la mirada hacia sus brazos. Las marcas y heridas que los cubrían resaltaban sobre su piel. Tragó saliva y, con mucho cuidado, pasó los dedos sobre una de ellas.

El dolor la hizo estremecerse.

Tenía tantas ganas de llorar.
De gritar y de sacar todo aquello que llevaba guardándose durante quién sabía cuánto tiempo.

Pero no podía.

Tenía que soportarlo.

Llorar demasiado podía considerarse una falta. Protestar podía significar otro castigo. Y después de todos los errores que había cometido aquel día, lo último que necesitaba era provocar otro.

No quería recibir un golpe más.

Francia comenzó a juguetear distraídamente con sus dedos bajo el agua, formando pequeñas ondas que se desvanecían casi de inmediato.

El agua ya no estaba tan cálida.
Había pasado demasiado tiempo allí dentro

¿Cuánto?

No quería saberlo, aunque si tuviera   que calcularlo, probablemente llevaba  cerca de una hora.

Como todos los días de su miserable vida. Una hora de falsa tranquilidad antes de regresar a aquella realidad que tanto detestaba.

Una hora antes de que alguien terminara golpeando la puerta.
Una hora antes de que tuviera que salir. Y una hora antes de ganarse, probablemente, otra bofetada por haberse demorado demasiado.

Francia cerró los ojos.

Solo un poco más...-

Susurró aquellas palabras como si fueran una súplica.Entonces llevó una mano hasta su estómago.

Sus dedos rozaron las cicatrices que atravesaban su delicada piel.
Cada una de ellas guardaba un recuerdo.

Algo que prefería olvidar.

Excepción  de una que jamás  conseguía mirar sin sentir un escalofrío recorriéndole el cuerpo.

La cicatriz ubicada justo en el centro.

Francia apartó la mano de inmediato.
Tocarla podia hacer que aquellos recuerdos regresaran.

Abrió los ojos y contempló el agua en silencio, deseando poder desaparecer dentro de ella.

No para morir.

Solo para dejar de existir allí afuera.
Al menos durante unos minutos más.

"—Solo te sacaremos un parásito...

Las palabras de Dominique volvieron a resonar dentro de su cabeza.

Francia se quedó inmóvil, junto con el recuerdo , cruel y nítido.

"Linda Francia"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora