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#4🇫🇷

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Caminaba por el lujoso pasillo con los pies descalzos. Los zapatos, que poco antes había llevado puestos, habían comenzado a lastimarle los pies hasta el punto de obligarla a quitárselos. Aquello, sin embargo, había hecho que se retrasara.

—Tardar es pecado, y lo sabes.-

La voz apareció detrás de ella.

Antes de que pudiera siquiera girarse, un hombre alto, con un parche cubriéndole uno de los ojos, la sujetó con firmeza del brazo. La facilidad con la que la levantó casi hizo que sus pies dejaran de tocar el suelo, como si no pesara más que una muñeca de trapo.

—Sabes muy bien que, a la próxima, tu castigo será peor.-

La tironeó hacia una puerta entreabierta al final del pasillo. Desde allí podían distinguirse varias sombras en el interior.

La estaban esperando.

—No… —susurró ella.

Intentó resistirse, clavando los pies descalzos contra el suelo, pero de nada sirvió. El hombre apenas se detuvo. Cuando ella volvió a forcejear, recibió un brusco tirón de cabello que le arrancó un pequeño chillido.

—¡Espera…!- Suplicó. 
Su voz tembló.

Aquella puerta le provocaba una sensación de terror que no podía ocultar. Sabía perfectamente a quién iba a encontrarse al otro lado.

—Muévete!- Tanto tardas!?-

El hombre apretó todavía más su brazo y le dio un fuerte impulso hacia adelante. Ella tropezó y terminó estrellándose contra la puerta, que gracias a ello se abrió de golpe.

Haciendo que su entrada fuera dolorsa.

Todo quedó en silencio.

Las miradas de los presentes se dirigieron hacia ella.

La habitación era enorme y ostentosa, decorada con muebles costosos, telas elegantes y detalles cuidadosamente dispuestos para impresionar a cualquiera que entrara. Sin embargo, nada de aquello logró distraerla del verdadero motivo por el que estaba allí.

El hombre la sujetó nuevamente y la levantó con brusquedad, obligándola a entrar por completo.

—Aquí está.-

La soltó frente a todos.Ella apenas consiguió mantenerse en pie.

Entonces levantó la mirada, cegandose por la luz de las velas

Aquello que había estado intentando evitar durante todo el camino estaba finalmente frente a ella.

-Que bien-  Susurro alguien del fondo.

Se mordió la lengua    contenido  su mas grande enojó.

Se había tardado demasiado para los presentes, quienes  median el tiempo con las agujas de aquel reloj. Un tiempo valioso.

La Francesa apenas fue soltada por su contrario. Camino como pudo, con el simple hecho de ponerse al lado de su superior. Con el simple acto de querer   sujetar sus pantalones, resguardandose detrás de Dominique.

Solo para que acariciara su cabeza con tanta falsedad.—Bien, ya que estamos todos aqui presentes.  Dejemoslos a d solas y charlemos sobre...Nuestro buen futuro -

Con calma silenciosa bajo la miarada hacia ella. — Pórtate bien, sabes como tratar a tus invitados- Sutilmente  sujeto su mentón.

Fingió una sonrisa amable antes de apartarse de ella y dirigirse hacia la puerta para acompañar a los demás.

"Linda Francia"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora