- Aún te duele?- Pregunto mirando a la joven sentada, con aquel bollo de pan
- Un poco - Le dio otra mordida al alimento
La francesa todavía se encontraba lastimada después de la paliza que había recibido como castigo de su superior. Todo por haber levantado un poco la voz.
Ni siquiera le había gritado. No lo había insultado, ni había intentado desafiarlo. Simplemente había pedido, con firmeza, que dejara de ahorcar a su invitado.
Solo eso había bastado.
Francia bajó la mirada, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda al pensar en todo lo que aquel hombre podía hacerles a los demás countryhumans. Si por una simple súplica había recibido semejante castigo, no quería imaginar lo que les esperaba a quienes se atrevieran a desafiarlo de verdad.
Sus cabellos se erizaron en la nuca.
Entonces volvió la mirada hacia el británico.
Seguía atado.
Aunque intentaba ocultarlo, sus ojos se habían detenido en el pequeño bollo de pan que ella sostenía entre las manos.
—¿Quieres?-
Extendió el pan hacia él.
Era poco. Apenas un trozo mordido.
Para ella significaba mucho más de lo que parecía.
Hacía demasiado tiempo que no comía. Su estómago llevaba horas reclamándole alimento y sentía el cuerpo cada vez más débil. Aun así, no dudó demasiado.
Al notar que el británico continuaba mirando el pan, Francia tragó saliva y se incorporó con dificultad.
—Espera...- Una pequeña queja escapó de sus labios al ponerse de pie. El cuerpo todavía le dolía por los golpes y cada movimiento parecía recordarle lo ocurrido.
Aun así, avanzó. Paso a paso.
Sus piernas temblaban y sus pasos eran torpes, pero finalmente llegó hasta él.
—Abre la boca—.
El británico la observó con desconcierto.
Francia acercó el pan hasta sus labios y esperó con gueniina paciencia.
El terminó obedeciendo.Apenas el pan entró en su boca, mordió un pedazo considerable.Pero, para sorpresa de ella, lo tragó prácticamente de inmediato.
Francia abrió los ojos.
—¡Espera! ¡Tienes que masticarlo!-
El británico apenas pareció escucharla.
Volvió a mirar el pan.
Francia soltó un suspiro y, con cierta preocupación, acercó nuevamente el alimento.
Otra mordida. Otro bocado tragado con desesperación.
—¿Hace cuánto que no comes?-
No obtuvo respuesta.
Solo aquella mirada fija sobre el pan.
Francia continuó alimentándolo poco a poco, procurando que los trozos no fueran demasiado grandes. Cada vez que acercaba el bollo, él mordía con rapidez, como si temiera que alguien fuera a quitárselo.
Ella comenzó a entenderlo.Parecía llevar demasiado tiempo sin probar un alimento bueno.
Cuando finalmente solo quedó un pequeño pedazo entre sus dedos, Francia lo observó y luego se lo ofreció.
—Este es el último.
Él dio una última mordida, dejando solo el rastro de las mijas.
—¡Vaya...!-De verdad tenías hambre.—
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"Linda Francia"
FanfictionSu piel duele,pero aún así se aprietalos labios para no gritar de dolor
