-Eres como una rosa... -murmuró-. Tan hermosa y, a la vez, tan peligrosa.
Sus gemidos y jadeos resonaban por toda la habitación. Cada respiración entrecortada dejaba escapar el sufrimiento que intentaba ocultar. El ardor de la herida le atravesaba el cuerpo debido al corte que había recibido de aquella arma afilada.
Lo había hecho por ella.
Solo por proteger aquel cuerpo débil que, momentos antes, había pedido a gritos que nadie lo tocara.
¿Por qué?
¿Por qué demonios lo había hecho?
Inglaterra apretó los labios y ejerció presión sobre la herida, intentando contener la sangre que seguía escapando. Después levantó la mirada.
Frente a él estaban aquellos ojos dorados, casi carentes de vida.
El griego lo observaba fijamente.
Su expresión parecía exigir algo.Una especie de premio por haberse proclamado vencedor en aquella pelea de golpes.
Inglaterra respiró con dificultad y volvió a apretar la mano contra la herida.
-Apártate... -advirtió con la voz ronca-. O no tendré miedo de clavártela en el pecho-
Escupió aquellas palabras con firmeza mientras, con la mano libre, apartaba la sangre fría que descendía desde su frente hasta caer al suelo en pequeñas gotas, como una lluvia diminuta.
Francia permanecía detrás de él.
Sus brazos rodeaban la espalda del inglés mientras se aferraba a su camisa. Sentía la presión del cuerpo de Inglaterra contra el suyo, protegiéndola de aquel hombre incluso cuando apenas podía mantenerse en pie.
El griego volvió a acercarse peligrosamente
" Por favor basta" Por favor"
La voz de Francia apenas fue un murmullo.
Inglaterra sintió cómo ella temblaba detrás de él.
-No voy apartarme, no lo haré... -repitió y sus palabras sonaron firmes.
El griego entrecerró los ojos.
-Pensé que eras inteligente, Inglaterra. Pero parece que realmente no- Alzó ligeramente el arma, dejando clara su advertencia final.
-No hace falta llegar a esto... aunque, debo admitir, me beneficiaría por algunos medios.-
Una sonrisa torcida apareció en sus labios secos, seguido de un pequeño chasquido de lengua.
Inglaterra siguió de pie sin retroceder. Aun aguantando el dolor y ardor que hacían flaquearle las piernas
-Solo déjala en paz.- Su voz descendió hasta convertirse en un tono bajo y firme. La garganta seca apenas le permitía hablar, pero cada palabra llevaba consigo una determinación que no estaba dispuesto a perder.
-Vete de aquí...-Le sostuvo la mirada.
-Griego enfermo-.
-
¿En serio piensas que yo estoy realmente enfermo? -Una diminuta risa escapó de sus labios-. Estás muy mal, Inglaterra.
Forzó una sonrisa mientras lo observaba. Con el arma en sus manos apunto a ambos-Es solo una contry. Puede nacer otra sin ningún problema.-Rodó los ojos y dio un paso hacia él.-Incluso pueden reemplazarte a ti-
" No eres especial"
Una risa ronca escapó de Inglaterra mientras intentaba adoptar una posición más firme, aunque el dolor de la herida comenzaba a pasarle factura.
-Eso crees, ¿no? Entonces a ti también deberían reemplazarte, porque estás peor que yo.-
Un golpe bajo.
El griego se quedó en silencio durante un instante.
-Oh, oh... No. No te preocupes. Seré reemplazado algún día, pero no seré el primero.-Tomó aire profundamente.-Sí. No tú, UK.
Se acercó lo suficiente.
Inglaterra apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de recibir una puñetazo brutal en el estómago. El aire abandonó sus pulmones de golpe y su cuerpo se dobló por el impacto.
No llegó a caer.
El griego aprovechó aquel instante para estrellar su espalda contra la pared y sujetarlo con fuerza, intentando arrebatarle el arma que todavía sostenía.
-¡No! ¡Ni te atrevas!-Inglaterra forcejeó desesperadamente.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, lanzó la cabeza hacia adelante y consiguió golpearlo con un cabezazo.
El impacto hizo que el griego retrocediera lo suficiente.
Era su oportunidad.
Inglaterra intentó recuperar el equilibrio y prepararse para atacar nuevamente.
No llegó a hacerlo.Por primera vez en su vida, contempló algo que su mente se negó a aceptar.
Sintió cómo una parte de su cuerpo cedía ante la violencia del ataque.
Como si fuera un muñeco roto al que alguien hubiera decidido destruir sin importar cuánto daño pudiera hacerle.
Aunque el no era un juguete.
Y aquello no era un juego.
De la herida mortal no salió algodón o lana.
Salió sangre, tanta y tanta sangre.
El dolor llegó un instante después.
Un grito desgarrador escapó de su garganta y rebotó contra las paredes de la habitación. Nunca había gritado así. Nunca había sentido algo semejante.
Sus piernas cedieron.El arma cayó al suelo con un estruendo metálico.
-¡UK!
Francia gritó su nombre,el inglés apenas pudo escucharla.Todo parecía haberse vuelto distante. Su respiración era irregular y su visión comenzaba a nublarse mientras intentaba mantenerse consciente.
Francia se quedó paralizada.
El miedo la había dejado sin palabras.
Frente a ellos, el griego contempló su obra.Una sonrisa amplia apareció lentamente, como si aquello fuera exactamente lo que había querido conseguir.
" Por favor no me dejes"
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"Linda Francia"
FanfictionSu piel duele,pero aún así se aprietalos labios para no gritar de dolor
