"Escondete o serás devorada"
Sabía perfectamente que tenía prohibido correr por los pasillos. Lo sabía tan bien que, desde la primera vez que se lo advirtieron, aquellas palabras habían quedado grabadas en su piel. Quizá permanecerían allí para siempre. O tal vez solo durante un largo tiempo... ¿años, quizá? No lo sabía.
Pero volvamos atrás.
La francesa, cuyo vestido rojo le llegaba hasta las rodillas, avanzaba rápidamente por los pasillos mientras las lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos en cualquier momento. La tensión, los nervios y la presión se clavaban en su pecho como cuchillas sin piedad, dificultándole incluso respirar.
—Escóndete bien. Estaré todo un maldito día buscándote hasta encontrarte. Y cuando lo haga...-
No necesitaba escuchar el resto.
Él jugaría con ella, tal como su mente se empeñaba en recordarle. Aquellas palabras la herían incluso antes de que ocurriera nada. Le provocaban un miedo tan profundo que no le importaba pasar un día entero escondida, sin moverse, sin comer y apenas respirando.
Podía soportarlo.
Incluso varios días.
Su estómago llevaba tanto tiempo acostumbrado al hambre que había dejado de protestar. Ya ni siquiera rugía pidiendo la calma de un alimento.
Se mordió los labios con fuerza mientras descendía por las escaleras que conducían hacia la parte inferior del edificio. Allí abajo, el ambiente era húmedo y frío, y el aire parecía pegarse a su piel.
Estaba descalza.
Cada escalón estaba cubierto de pequeñas piedras y fragmentos de suciedad que se clavaban en las plantas de sus pies, provocándole punzadas de dolor. Algunas heridas comenzaban a abrirse, pero ella ni siquiera se detuvo.
El dolor de sus pies era insignificante comparado con lo que ocurriría si él la encontraba.
Así que siguió bajando.
Escalon tras escalon.Hasta que la oscuridad terminó por tragársela por completo.
"—Ya casi llegas, Francia —se alentó a sí misma
Bajó el último escalón y, en cuanto sus pies tocaron el suelo, comenzó a caminar deprisa.
Dios...Podía sentirlo.
Aquel contry estaba detrás de ella. Podía percibir su presencia, esa presencia que tanto odiaba y que le provocaba un escalofrío recorrerle la espalda.
No quería voltearse.
No quería comprobar si la había seguido.
Todavía tenía un pequeño margen de tiempo para esconderse. Solo necesitaba encontrar un lugar donde pudiera permanecer en silencio y no salir hasta estar completamente segura de que él se había marchado.
Francia creía conocer el escondite perfecto.O, al menos, eso esperaba.
—UK... —murmuró su nombre
Seguramente él estaría allí.
Sus pasos se aceleraron todavía más al dirigirse hacia aquella puerta. No solo quería esconderse. Quería verlo.
Quería estar entre los brazos de aquel country que, de alguna manera, conseguía devolverle la calma a su cuerpo tembloroso. A su lado, por unos instantes, podía convencerse de que todo estaría bien.
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"Linda Francia"
FanfictionSu piel duele,pero aún así se aprietalos labios para no gritar de dolor
