Capítulo 2

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El corazón de Yoongi se agitó de forma incontrolable, y no pudo evitar soltar el portafolio para quitar el cartón con el que el chico se había vuelto a cubrir.

El asustado joven no pudo hacer nada más que dejar caer sus brazos mientras veía a Yoongi con los ojos perdidos y aguados. Cómo si ya no le importara lo que le pasara.

Sin embargo, Yoongi sintió algo que jamás pensó volver a sentir. Su alfa. Su lobo estaba ahí, y le rogaba que ayudaste al indefenso chico, que yacía desnudo en el sucio suelo de aquel callejón, con varias mordidas en el cuello que hacían correr sangre por su pecho.

Se arrodilló en el suelo sin pensar en la suciedad que allí había, y le ofreció su mano al chico, que se encogió en su lugar con miedo. Yoongi, no pretendía asustarlo pero su alfa rasguñaba su pecho para le ayudara, y no pudo evitar soltar un par de lágrimas.

Tenía un revoltijo de sentimientos descomunal en su interior. Se sentía reconfortado porque su alfa regresara, y  la vergüenza ajena hacia aquellos otros tres era demoledora, pero sobre todo, el deseo de ayudar al joven, y la tristeza por lo que había vivido, superaba al resto con creces.

Se puso de pie ante el tembloroso chico y se quitó el abrigo negro y largo que llevaba puesto, el invierno estaba en su cúspide y el frío era insoportable. Se acercó con cuidado y rodeó el cuerpo contrario con el saco. Él, solo despegó su espalda de la pared y se aferró a los bordes del abrigo, apegándose a su calidez y cerrando sus ojos con fuerza, siendo finalmente conciente de lo que le había ocurrido momentos antes.

Yoongi juró sentir que su corazón se partía cuando el contrario se puso de rodillas, con las piernas temblorosas, y logró ver qué se encontraba en los huesos. Su estado era deplorable, tanto que su pelo no tenía brillo siquiera, estaba seco como la paja y lleno de suciedad al igual que su cuerpo.

El mayor le tomó de los hombros cuando vió que caería, pues no podría ponerse de pié por sí mismo en ese estado. Y siguiendo sus instintos, lo atrajo a sí rodeando su cintura con sus brazos y apegándolo a su cuerpo, ofreciéndole protección sin mencionar ni una palabra.

El chico sollozó en su pecho con ganas, apoyándose completamente contra él, y desvaneciéndose entre sus brazos tras sentirse a salvo.

Yoongi, había llorado en silencio todo el camino a casa, llevó al chico en sus brazos como si fuera una princesa, frágil como un cristal. Pues lo cierto era, que lo que más peso tenía, era el saco que le había prestado.

No había duda que su estado era crítico. Durante su inconsciencia, Yoongi se permitió observarlo bajo la luz de la luna. Tenía grandes ojeras bajo sus ojos, los pómulos marcados, las mejillas hundidas y los labios secos. Dos de las mordidas que llevaba en el cuello tenían mal aspecto y una tercera parecía querer quedarse allí.

Necesitaba un médico con urgencia.
Llegó a su edificio ante la atenta mirada del portero que le abrió la puerta y le acompañó por el ascensor para ayudarle.

Mientras subían, Yoongi le explicó lo sucedido de forma superficial y le avisó que un médico vendría a su apartamento, para que le dejara pasar sin necesidad de llamar.

El portero abrió su apartamento con la llave que él mismo mantenía y le dijo que también acompañaría al médico para abrirle. Yoongi le agradeció su gesto, a pesar de que él fuera relativamente nuevo allí, e ingresó a su apartamento con prisa.

Dejó al chico reposar sobre el mullido sofá color chocolate de su sala, y corrió al baño para preparar la bañera. Quizá estaría mal visto que un alfa bañara a un omega que acaba de conocer, pero la situación lo requería. Y Yoongi pensó que cualquiera que hubiera pasado por lo que el pobre chico había vivido recientemente, querría librarse de toda la suciedad y los posibles fluidos ajenos de su cuerpo.

Tu nueva vida (Omegaverse) [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora