T R E S

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Secreto.

El acuerdo al que había llegado con Scott era el siguiente: Cuando Derek Hale volviera, él haría lo posible por recuperarse.

No tenía nada que ver con Derek en realidad. Había sido un absurdo trato que hizo pensando en que éste nunca volvería. Y aunque le preguntó a Scott reiteradas veces si él tenía algo que ver con su regreso, sabía que no sin necesidad de hacerlo.

El día de hoy era Viernes, y como cada semana, sus amigos se reunian con él para la noche de pelis.

Había sido desde hace año y medio en casa de todos menos en la de él, por obvias razones. Era un sinvergüenza, pero no tanto.

La verdad estaba esforzandose en todo. Esta iba ser su primera noche de pelis en casa con los chicos, y lo iba a utilizar para agradecerles.

Hizo la lasaña favorita de Jackson, fue por el vino espumoso favorito de Lyds, trajo los M&M's favoritos de Malia y la soda favorita de Isaac. Tambien consiguio los asquerosos pockys para Scott y Kira, y aunque no sabía si invitarían a Derek, compro su cerveza mexicana favorita. O la que recuerda lo fue.

Se dio una ducha y se coloco el pijama, fue por su frazada, y con todo el dolor del mundo, fue por el lobito de su hija.

Eran como las seis y veinte cuando llegar todos en bata o pijama a su casa.

– ¿Cómo llegan todos al mismo tiempo? — Preguntó en modo de saludo, mientras fruncia el ceño.

– ¡Pero mira este lugar! ¡Pero si es precioso! Igual que cuando lo decoré. — Guiño su ojo Lidya.

– Sí, bueno. — dijo Scott. — Había cosas con vida el Lunes aun. Si fuera otra época, seguro que Stiles hubiera descubierto la penicilina.

– Pero que exagerado. — Rodó los ojos. — Solo fueren dos años.

– ¿Dos años? ¿De qué?

– ¡Derek, que susto, por Dios! — Puso una mano sobre su pecho después de haber pegado un saltito.

Todos ríeron al verlo así, pero nadie contesto su pregunta, lo cual lo descoloco un poquito.

Todos entraron a la sala de estar y se sorprendieron. Todos acordaban siempre que llevaría cada uno, pero aunque no había cambiado el método para esta semana, Stiles les había preparado un manjar para reyes.

Él, por su parte, estaba feliz de no haber gastado en vano en cerveza mexicana.

– Caray, Stilinski. — Dijo Jackson. — ¿A quien le robaste qué?

– Muy gracioso, pero no es eso... Hablando enserio, es mi manera de decirles gracias... Yo... No hubiera podido sin ustedes. Han sido años... Complicados.  Y se que todos lo hemos pasado mal, en especial tu, Scott.

De repente, la furia lo envolvio.

– ¡Que mierda! ¡Todos lo pasamos mal! ¡Y estoy harto de que todos en el maldito pueblo minimizen nuestro dolor! Y aunque... Dios... Aun que no lo crean... — Su voz comenzaba a ser entrecortada. — Todos han estado ahí para mí... Incluso Derek sirvio de algo...

Bien, ahora si que Derek estaba perdidísimo.

– El caso es que, hum, gracias chicos.

Todos sonrieron con ternura y se dirijeron hacia el sofa, poniendose comodos en donde cabían mientras se tapaban con sus cobijitas. Derek, sin embargo, no sabía que hacer.

El estaba muy feliz con su familia cuando una muy exaltada Erika le llamó y le obligo a salir de su casa, mencionando algo de que se olvidara de sus Viernes de soltero, por que cada semana seria igual.

Y ahí estaba él. Confundido. Atareado. Parado en medio de la sala de su ex, que ahora que se fijaba, ¿Desde cuando Stiles tenía semejante casa en medio del bosque? Era casi como otra mansión Hale, pero menos vieja y más... No sabría describirlo.

– No te quedes ahí, Derek. Sientate antes de que empieze la peli.

¿Boyd acababa de sonreirle? Oh, mierda. Todos le sonreían.

– Vamos Sourwolf, no desperdicies la cerveza, perro mal educado. Yo no soy millonario para comprarla cada Viernes. — Todos volvieron a reír.

Stiles llevaba diciendole perro desde que un día, su madre preguntó si tenía que educarlo como a un animal para que no dejara las cosas fuera de lugar.

La verguenza fue tanta que jamas volvio a ser desordenado, pero Stiles había decidido que esa iba a ser su forma no solo de molestarlo, sino de extorcionarlo.

Stiles le hizo un lugar junto a él, y apreto un extraños peluche rosa. ¿Desde cuando le gusta el maldito color rosa?

Se sento junto a él, y este inmediatamente se acurruco.

Stiles estaba triste, pero no tanto como antes. No más. Iba a dejar de autocompadecerse.

Había perdido una hijo y una esposa, pero no el valor. Y eso, para él, era mucho. Pero antes...

– Derek... – Susurro mientras los demas colocaban sobre la mesa lo que habian traido y ponían la peli.

– ¿Mmmh? — Respondío.

– Yo... hum... Se que tienes dudas y cosas, y... Amm... tambien se que Scott te dijo algo. No se que, pero se que lo hizo por que no preguntas nada...

– Siento que me ocultan algo gordo, Stiles. Regrese y uno de mis miedos era que ustedes simplemete ya no me consideraran amigo... Y aunque pareciera que me quieren, se nota más como si forzaran algo...

– No, no. Derek, escucha. — Se volteo y lo vio directamente a los ojos. — Eres maravilloso y te queremos un montonazo. No te ocultamos nada, es solo que hay un secreto mío que sabe todo el pueblo, incluso tu familia.

– ¿Qué? — dijo confuso.

– Te lo dire, pero no presiones. La estoy pasando realmente mal, Derek. Por respeto a mi y a Scott no investigues. Te lo pido. Te lo dire cuando pueda... Yo... Mira, si quieres ayudarme, habla con Lydia... Ella lleva un tipo de horario raro que siguen todos los chicos, aunque yo no se los pido...

– ¿Qué es tan grave que no puedes decirme? – Preguntó dolido.

– Algo doloroso, Sourwolf. Ahora ve la pelicula y sirve de almohada.

Derek se resignio y Stiles se acosto sobre él, abrazo el lobito y mientras sonreía, una lágrima se escapo de sus ojos.

Por amor, perdonaría. No a Derek, no a Grace o a Dann. A él.

Mieczylaw se enfrentaría a una batalla contra el espejo, a una dura.

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Pongan mucha atención a los detallitos. Fechas, gustos, colores y locaciones. Seran importantes. 👀👀

Voten, comenten y compartan.

Con Cariño, Zhukulentha.

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