Volver.
– ¡Hey! ¡Derek!
Esboza una sonrisa al verlos. Todos están ahí, gritando y saltando como los niños que alguna vez fueron.
Camina hacia ellos y toma fuertemente su maleta, pero ni siquiera ha avanzado pocos pasos cuando todos corren en su dirección y le abrazan.
Primero llega Scott, luego Liam, luego Stiles y luego todos los demás. Lo aplastan y lo asfixian. Lo tiran al suelo entre risas y bromas; y casi puede que se heche a llorar.
Imaginó miles de escenarios para ese día.
El primero era que después de cuatro horas y media de viaje de Nueva York a California, y otros cuarenta minutos de Los Ángeles a Beacon Hills, no lo recibiera nadie.
La segunda opción le daba un poco más de miedo, ya que después de haberse ido hace seis años, le resultaba lógico pensar que, aunque le recibieran, les seria indifirente.
Pero no era así, no era ninguna de las anteriores. Ahí estaban todos y cada uno, menos Allison. ¿Donde estaba?
– Pero mira nada más en que se convirtió el heredero Hale.
– Sabía que solo quieres mi fortuna, Raeken.
– Que bueno que volviste. — Hablo Scott levantándose del suelo.
Uno a uno se iban reincorporando. Les había extrañado demasiado.
Nunca perdieron la comunicación, sin embargo. Pero le daba cierta incomodidad el ver lo unidos que ellos seguían siendo, lo maduros que se veían, lo felices que se notaban; y le daba miedo ya no poder encajar en su grupo.
– Ya me hacia falta un poco de bosque. — Dijo sonriendo.
– Uff, que voz tan varonil te salio, ¿No? — Río Lydia dándole un fuerte abrazo.
– Aparta de mi hombre, pelirroja. Derek es mío desde tercer grado. No importa si me abandono seis años, volvió por mí. ¿A que si, sourwolf? — Stiles retiro bastante rápido a Lydia, para luego abrazarlo con la ternura de una madre.
– No lo dudes.
Ese Stiles no era su Stiles. No era el hecho de que estuviera más fuerte o que se hubiera dejado crecer el cabello. Ni siquiera el hecho de que ya no llevaba logos en el pecho. Era algo más, algo distinto...
– Demasiado cursi para mi gusto, eres muy envidioso.
– Callate Malia, es tu primo, vivirá contigo. No puedes quejarte.
– Entonces me quejo yo. Dejalo respirar, nos vamos a quedar sin Derek y acaba de llegar. — Liam tomo la maleta y al mismo tiempo jalo Stiles para que se separara.
– ¿Dónde esta Mamá? – Preguntó risueño.
– No te preocupes. — Señalo Mason. — La Sra. Hale y familia le esperan en casa, y se complacen en invitar a medio pueblo a la gran bienvenida de su hijo varón y único heredero de la reserva Hale, Derek. — Le tendió una invitación blanca mientras recitaba con voz elegante y muy bien resumida, la información de la tarjeta.
Subieron a la camioneta familiar de Stiles y los demás se fueron en el coche de Lydia junto con las maletas.
– Stiles ira con Lydia y los demás a traer lo que pidió tu madre, nos alcanzaran en la mansión. — Dijo Scott mientras comenzaba a conducir.
– Bueno.
– Nos hacias falta, Derek. Han pasado muchas cosas.
En la parte de atrás, Malia y Theo estaban demasiado entretenidos.
– Hay muchas cosas que tienes que saber, muchas rutinas a las que acostumbrarte. Y se que acabas de llegar, pero necesito pedirte un favor.
– ¿Qué?
– Pase lo que pase, no preguntes por nadie ausente, y si ves a Stiles triste o que intenta alejarse, dicelo a su padre o a cualquiera de nosotros. No a nadie más. ¿Sí?
– ¿Por qué?
– Te lo explicaremos luego, no nos toca a nosotros decidir eso. Solo prometeme que no harás más preguntas.
– Bien.
– Bien.
El viaje continuó con bastante normalidad. El pueblo seguía exactamente igual que siempre, pero no podía evitar sentir que algo le faltaba.
Apenas Scott estaciono la camioneta, toda su familia estaba esperándolo en la entrada a la casa. Si en algo se caracterizaba la familia, era en lo numerosidad.
Corrio hacia su madre, que le recibió con un beso en la frente, de esos que hace tiempo no recibía.
– Bienvenido a casa, cariño.
– Gracias, Mamá.
– ¡Derek!
– ¡Laura! ¡Cora! Mirate, eres toda una señorita. — Las abrazo a ambas y sonrió. Si algo había hechado de menos era a sus hermanas.
– Bienvenido, Derek.
– Papá.
Saludo a cada miembro de su familia, a su tía, sus primos, su abuela, y a su tío Peter.
Media hora más tarde, llegaba Lydia con todos los demás, y veinte kilos de carne para asar. No era lo mas recomendable en un bosque, pero... a quien le importaba.
Por más que intento ver si había algo raro con Stiles, no lo descubrió. Lo veía tan normal como lo recordaba, solo que un poco menos torpe.
Stiles tenía apenas quince años cuando él fue aceptado en la Universidad de Nueva York. Llevaban poco más de un mes de relación cuando el tuvo que irse. Habían llevado tonteos desde tercero. Pero apenas empiezan algo él se va. Patético.
La tarde paso con velocidad, y cuando menos se lo esperó, todos se habían ido.
Mientras acomodaba las cosas en su cuarto, Thalía le hizo una visita.
– Me has traído un recuerdo, espero.
Sonrío con ternura mientras sacaba una caja color crema de la maleta.
– La verdad estuve pensando que regalarle a alguien tan hermosa como tu, pero nada parecía hacerte justicia, Mamá. Perooooo, después de buscar y buscar, lo encontré.
Abrió la caja con cuidado y esta revelo un precioso collar de plata. Sencillo pero hermoso.
Cuanto había deseado volver.
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Voten, comenten y compartan.
Con cariño, Zhukulenta.
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A M A R | Sterek | AU
Fanfiction"Para amarle, te perdono. Para amarme, te perdono. Para amarnos, nos perdono." Portada hecha por @Zhukulentha