El Hada y el Mago (2da Parte)

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Comenzaron con una especie de entrenamiento en el que Náyade le enseñaba a Exael a canalizar una energía diferente a cualquiera que hubiera visto antes él, además un entrenamiento de pelea en el que él tenía que terminar estando en la espalda de Náyade, esto para que en una pelea real pudiera arrancar sus alas, aunque en el entrenamiento no lo hacía, solo se limitaba a tomarlas y fingir que se las arrancaba, como extra también aprendió poco a poco a desmaterializarse, lo cual era bastante útil, pero también bastante difícil y solo se utilizaba para escapar de algún lugar. De a poco en poco fueron tomando una conexión bastante fuerte, a lo cual una noche en la que se disponían a descansar comenzaron a platicar.

Náyade: "¿Puedo hacerte una pregunta?"

Exael: "Claro que puedes hacerla, aunque no sé si te responderé"

Náyade: "Esto es serio, bueno, ¿Alguna vez te has cuestionado por qué quieres estar en esta guerra?"

Exael: "Antes, no lo hacía, comencé con una fe ciega, pero primero conocí a un amigo, su nombre es Raguel, entrenamos juntos, pero él siempre decía que no quería estar en medio de esta guerra, que todo le parecía injusto y que no debería suceder, siempre lo escuche pero nunca lo entendí, no lo entendí hasta el día que te vi llegar moribunda a mi isla"

Náyade: "Pero, ¿Qué fue lo que entendiste?"

Exael: "Que a nuestros supuestos "líderes" no les importamos, El Creador te quería a ti y te persiguió para que a la fuerza pelearas en su batalla, mientras que a mí, solo me están haciendo trabajar más y más duro para el mismo objetivo, por eso me enviaron a mí solo aquí, para volverme el mejor"

Náyade: "¿El mejor para qué?"

Exael: "Ya no sé, ya no sé qué pensar, esta guerra... Esta guerra no tiene sentido carajo"

Náyade: "El único sentido que ha tenido para mí todo esto es haber sido creada para conocerte"

Exael: "¿Sería extraño sentir algo por ti?"

Náyade: "Pues si lo fuera, seriamos un par de raros"

Pronuncia estas palabras y ambos se envuelven en un beso casi imposible de pensar, una línea entre el bien y el mal que se desvaneció en ese instante para fundir dos cuerpos, dos entes diferentes que se encontraron en el preciso instante en que se necesitaban mutuamente, creando un solo ser con ambos desnudos a la luz de la noche, haciendo faena de sus conocimientos carnales y dejando de lado todo lo que un día fueron. La Luna mientras tanto escuchaba la conversación de ambos, dándose cuenta de que ninguno de los dos deseaba esta guerra y que solo eran marionetas usadas por dos "líderes" nefastos que querían demostrarse uno a otro su poder. La Luna era un ser imparcial, no estaba del lado de nadie, pero era ya amiga de Exael, así que solo se limitó a escuchar los alaridos de ambos mientras veía las estrellas. Lo que ninguno sabía era que uno de los sirvientes de Satán con la capacidad de hacerse imperceptible escucho todo, y fue con toda esta información dirigiéndose a Satán directamente, a lo cual este enfureció y mandó a llamar a uno de su generales más fuertes, alguien que antes había sido mentor de Exael y mío también, alguien que ocupa el cargo de general hechicero en el inframundo con grandes méritos, su nombre es Alastor, maestro de las artes místicas oscuras y mano derecha ahora de Satán y Lilith, y será enviado para cazar a su ex-alumno, y sacarlo del mapa.

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