Aunque no quería admitirlo abiertamente, Exael estaba totalmente enamorado de Náyade, quien a su vez también sentía algo muy profundo por su contrario, se olvidaron del pacto del principio y comenzaron a intercambiar experiencias mutuamente al mismo tiempo que frecuentaban más sus encuentros románticos. El uno al otro se cuestionaban constantemente si la guerra interminable entre "el cielo y el infierno" realmente valía la pena, llegando siempre a la conclusión de que ellos eran simplemente peones a los cuales ambos líderes podían manipular a su antojo. Por su parte, Alastor enfurecido tomo su mejor armadura y se dirigió hacia la isla de Exael, tomando a la pareja por sorpresa.
–"Así que ahora esto haces, traicionas a tu líder cuando él ha sido quien te ha dado todo-".
Exael no sabía cómo reaccionar ante tal presencia y ante tales palabras, así que Náyade fue quien respondió:
-"No te tememos, o al menos yo no lo hago, he aprendido a exterminar demonios como tú-".
Exael se encontraba atónito, y solo pudo advertirle a Náyade:
-"No cariño, créeme, nunca te has enfrentado a nadie como Alastor, es diestro en batalla y nunca pierde, por algo es la mano derecha de Satán.
Alastor, que ya se encontraba a unos metros delante de ellos solo dirigió unas palabras a su contrario antes de comenzar a propinarles a ambos la golpiza de sus vidas:
-"En mi poder tengo la profecía, y hoy mi querido Exael, hoy vas a morir"-.
En un parpadeo estaba ya encima de Exael, quien solo podía defenderse apenas, mientras Náyade trataba de causarle algún daño con hechizos propios, pero era inútil, el daño que recibía era mínimo mientras que ellos eran los que más estaban sufriendo golpes y heridas graves. Estaban casi abatidos sobre el suelo, todo a su alrededor estaba destruido por los hechizos de fuego y energía que habían usado en batalla. Al estar por poco derrotados Exael tuvo la idea de tomar la energía de Náyade para ejecutar un último y efectivo golpe de energía luminosa celestial combinada con el fuego infernal que corría por sus venas, esto tendría que acabar con Alastor de una vez por todas. Tomó la mano de Náyade que se encontraba en estado crítico y absorbió su energía celestial, canalizando esta misma en su puño derecho, con dificultad y con esfuerzo, pero lo logro gracias al entrenamiento con su amada; al mismo tiempo que en su puño izquierdo canalizaba su propia energía. Todo ese poder lo hizo levantarse del suelo, encendido como el mismísimo infierno e iluminado con luz celestial, y a pesar de que carecía de alas ahora podía levitar. Alastor, que se encontraba muy confiado ni siquiera se dio cuenta del momento en el que Exael atravesó su pecho con ambas manos, tocando sus entrañas y haciéndolo pedazos desde dentro, y es que todo sucedió tan rápido que ni el mismo Exael podía creer lo que había sucedido.
Con todo y el orificio en el pecho y su armadura destrozada en esta parte también, se dirigió a Exael con voz quebrada y agonizante:
-"Te lo dije Exael..."-
-"¿A qué te refieres?"
-"Te dije que... Morirías hoy"
-"Creo que estas algo confundido Alastor"-
-"¿Eso crees?, jah, yo nunca me equivoco"
En un movimiento rápido y aprovechando que Náyade no tenía nada de energía, extendió su mano hacia ella y con un hechizo simple envió su alma al limbo, el cual era un lugar del que, teóricamente, no se podía salir, al mismo tiempo que el cuerpo físico sigue respirando y mostrando señales de vida, pero sin despertar ni sentir. Al momento de realizar el hechizo Alastor muere, pero con él se va la felicidad de Exael, quien solo puede contemplar como su amada ya no despierta.
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Skynferno
Science FictionUn angel de justicia caído en el momento de que cae también Lucifer y todos sus seguidores se dará cuenta de que ambos bandos (el infierno y lo Alto) no están totalmente en lo correcto, tratando de mediar la situación, aprendiendo de ambos y no est...
