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La puerta del reactor de la cubierta trece se encuentra justo delante de ellos. Un ruido continuo y sordo se deja oír dentro, como el de montones de ordenadores funcionando al unísono. Ambos se preparan, Anno con la pistola bien agarrada entre sus expertas manos y Steele empuñando la espada Vibrox en su derecha. Tras una breve afirmación de Anno con la cabeza, de una potente patada, entran al lugar.

La sorpresa les embarga mientras se topan con una enorme sala, en el centro los saluda el brillo intenso de un reactor de fisión, rodeado de tubos y multitud de máquinas, pantallas que muestran símbolos y datos irreconocibles. Una gran cadena de ordenadores rodea al reactor como si se tratara de un altar al que rinden culto, conectados entre sí e intercambiando información. El calor allí dentro era sofocante, producto de las enormes cantidades de energía que consumía toda aquella red de aparatos.

Encontraron al ser gelatinoso inclinado sobre un panel de control justo en el centro del reactor, al que se accedía por medio de un pasillo suspendido en el aire, entre una mitad y otra del generador. Se acercaron cautelosamente a este, y cuando estuvieron a una distancia más que suficiente, Anno levanta el arma mientras que Steele hace lo propio con la espada.

El ser se gira lentamente, al mismo tiempo que en su brazo derecho se forma nuevamente una afilada y delgada hoja.

—Es suficiente —dice, balanceando el arma hacia ellos—. Siento si antes os intenté matar pero... —se vuelve a encarar al pane, apoyándose con las dos manos sobre este y girando la cabeza hacia Steele. Su forma había vuelto a ser el de una mujer voluptuosa y entrada en carnes, rostro jovial, pelo largo y trenzado—. Pero entré en pánico. No puedo permitirme detenerme ahora después de todo lo que he conseguido.

—¿Y qué es lo que intentas conseguir? —preguntó Steele.

—Salvar a mi tripulación.

Steele enarca una ceja. No se había esperado aquella respuesta, y la curiosidad le llevó a bajar el arma y ahondar más.

—¿Tu tripulación?

—Si. Esto es todo lo que queda de ellos —dice, abarcando con una mano toda la fila de servidores virtuales que cubre las paredes de la sala—. La Nova llevaba miles y miles de almas hacia el abismo del espacio. Nosotros éramos exploradores espaciales, con el deseo de encontrar un nuevo planeta donde vivir, algo mejor que Tarkus seguramente. Habríamos fundado una nueva nación, un nuevo faro de luz para la humanidad entre las estrellas.

—Espera un momento —intervino Anno— Has dicho: "nosotros". ¿Eso significa que eras parte de la AI del crucero?

—No, yo... quiero decir, nosotros. Somos humanos.

—¿Qué?

—¿No te has dado cuenta de que la nave estaba vacía? Cuando la encontraron los Raskvel estaba vacía, todas las vainas de criogenización sin ningún cuerpo, y aún a día de hoy el hallazgo de los cuerpos de la tripulación del Nova ha sido un misterio para los que la habitan y la llaman "Novahome".

"Eran tiempos oscuros para la era de la exploración espacial. Antiguas naves despegaron de la tierra buscando nuevos mundos, sin esperanza de encontrarlos, largos viajes que duraban años y años donde se criogenizaba a millones entre sus paredes. Muchas veces había fallos, algunas naves acababan estrellándose en algún planeta inhabitable con millones de cuerpos durmiendo en su interior"

—Entiendo, pero eso no explica cómo... —Steele cortó sus palabras, mirando de arriba abajo el aspecto metálico de la mujer que se encontraba delante de él.

—Cortesía de los bastardos de Grunmann —respondió el ser—. Nos inyectaron a todos un suero con nanomáquinas de reciente desarrollo. Se supone que nos mantendría sanos, sin enfermedades de las que preocuparnos mientras trabajabamos en el crucero Nova pero... algo salió mal. Fuimos muriendo poco a poco mientras los nanobots de nuestro cuerpo iban copiando los patrones cerebrales de cada uno de nosotros. En realidad, era una forma de mantenernos "vivos". Una especie de inmortalidad artificial. Antes de que la nave se estrellara en Tarkus nos habíamos convertido en "esto". Hasta entonces he intentado copiar los patrones de cada uno de nosotros virtualmente, para transferirlos a un nuevo cuerpo, pero separar conciencias, "yoes", las inteligencias unidas en una, es algo difícil, y me ha llevado años y años. Aún sigo pero estoy cerca de conseguirlo.

Trials in Tainted SpaceWhere stories live. Discover now