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Tras despedirse de su amiga Roy no perdió el tiempo. Sus pasos apresurados lo llevaron en apenas unos minutos a la estación espacial de Tarkus donde le esperaba su nave espacial. En un pasillo que conducía al hangar, una sala enorme que bien podría haber pertenecido a la sala de máquinas de la Nova, se encontró repentinamente a Anno flanqueada por dos pesadas maletas a sus pies. Al parecer estaba esperándole. Lo supo porque al verle se le iluminaron los ojillos, y la ausar fue rápidamente a su encuentro.

—Jefe. Me han dado el permiso desde la corporación. A partir de ahora seré su ayudante y podré acompañarle en su viaje. ¿No es genial?

—No podría ser mejor —sonrió Steele.

Lo habían hablado antes. Roy quería a Anno. No sólo porque dentro de él afloraba un sentimiento de cariño hacia ella, sino que como había comprobado anteriormente en la Cubierta Trece, sería una valiosísima aliada en el resto del viaje.

Anno dejó escapar una risilla contenta y se abalanzó a Steele. Los brazos rodearon su cuello por un momento. A Steele el aroma de la ausar le perturbaba irremediablemente. Sentía cosquilleos en el vientre por el mero hecho de tenerla cerca, una cosa que no le había pasado con Shekka o con cualquier mujer alienígena o no con la que haya compartido una cama. No tardó en alejarla lentamente sosteniendo sus hombros con ambas manos.

—¿Lo tienes todo ahí dentro? —preguntó, señalando las maletas.

—Sí, capitán. Anno Dorna lista para unirse a la tripulación del Casstech —la ausar se estiró rígida, se golpeó el centro del pecho con el puño derecho. Una maleta perdió la estabilidad y cayó sobre el suelo.

—Puedes descansar, y llámame Roy a partir de ahora —respondió Steele con una sonrisa.

—Claro, señor Stee... digo —Anno tragó un poco de saliva, no estaba acostumbrada a esa familiaridad de llamarle por el nombre. — Roy.

Eso a Steele lo dejó satisfecho. Le hizo un ademán a su nueva ayudante y si, ahora juntos, partieron hacia la nave. La Casstech era una nave alargada y mediana. El metal gris y cromado cubría la mayor parte de la superficie del vehículo, describiendo suaves curvas. Las alas salían de los laterales del cuerpo principal, en los extremos poseía dos alerones que apuntaban hacia arriba. Por detrás se abría el reactor en dos boquillas circulares.

La nave estaba aparcada en un enorme espacio detrás de una amplia ventana que daba hacia la vasta y sucia atmósfera de Tarkus. Se accedía a la entrada por medio de un ascensor abierto y una pasarela de metal que se tambalea peligrosamente al paso. Cuando llegaron a la puerta de Casstech esta se desliza automáticamente tras detectar que se acerca el cuerpo de su dueño.

Un ojo artificial que brillaba con un color celeste escaneó los dos cuerpos, se desancla del pequeño hueco que hay a la derecha de la puerta y se cierra. La sorpresa de Anno fue en aumento al comprobar que era un robot delgado que, lo único que había hecho era examinarlos desde dentro como quien espía a través de un ojo de buey.

El cuerpo se trataba de un torso unido a unas piernas delgadas y unos brazos inmensamente largos que acaban en unas amplias manos robóticas. La cabeza era pequeña, con la forma de una cámara y un ojo azul que enfoca continuamente, cerrándose y abriéndose, se acorta o se alarga un poco.

—Bienvenido, señor Steele. Bienvenida. Ser identificado como Ausar puro, sexo: femenino. Nivel de fertilidad, óptimo. Altas probabilidades de descendencia si se prefiere una gestación gemelar.

—Qué maleducado —masculló Anno frunciendo el ceño.

—Te presento a LARS. LARS, esta es Anno Dorna, una nueva miembro de la tripulación.

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⏰ Last updated: Jan 01, 2020 ⏰

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