Alicia:
Después de mis cortas vacaciones en Brasil, vuelvo a mi casa, donde me espera mi padre.
Lo abrazo y lo saludo con un beso en la mejilla, nos sentamos en su oficina él con su trago de whisky y yo con una cerveza.
-Casi te atrapan en USA-dijo casi quejándose.
-Si, no fue nada-dije restándole importancia.
-Que sea la última vez-dijo más serio aun-tenes que ir por la paga hasta la casa de Arty-dijo.
-Papá, dale un día más-dije.
-Alicia, nose que tipo de camellos consigues pero los míos, en una semana, ya tiene la plata, Arty espera a que vallan a comprarle, enséñale que tiene que ir en busca de la plata-dijo, en si, me está obligando.
-Esta bien, me baño y voy-dije sin ganas.
Como dije, lo hice, después de un baño, fui en el auto hasta la casa de Arty, entre con el arma en la mano, nunca sabes que te puede llegar a pasar, entre todo el humo de la sala, logro verlo hablando con otro pibe, me acerco y le tocó la espalda con el arma.
-Vamos afuera-dije.
Salimos y nos paramos al lado de la pileta.
-Todavía no tengo la paga completa-dijo.
-Arty, no esperes a que vengan a tu casa a comprarla, salí a la calle, como vos tenés esa obligación, yo también tengo mis obligaciones-dije ya cansada de todo.
No estoy cansada físicamente, sino de ánimo, cansada de ir casa por casa a decirle a mis camellos que se apuren a vender todo, cansada de seguir las órdenes de mi padre.
-¿Estás bien?-pregunto.
Guarde el arma y aclare mi voz.
-Si, ahora que lo sabes, para el viernes quiero mi paga-dije.
Volví adentró, donde tomé un porro y deje la plata sobre la mesa, veo que en la puerta alguien me mira, es alto y tiene rulos, está tatuado, bonito.
-¿Que? ¿Que me miras?-pregunte.
-Nada, solo que...
-¿Que?-pregunte.
-Eres muy bonita-largo.
Me acerqué a él, le sonreí y lo bese, después de unos segundos, me separé.
-Espero verte pronto-dije.
Sali de la casa y me subí a mi auto para ir a comer a mi restauran favorita, sola como siempre.
