No todos los días te encuentras en una situación tan adversa como la mía y tienes a alguien que pueda estar ahí para ayudarte. Corrí con suerte, mucha suerte, ya que estando ahí tirado casi a media noche, empapado, golpeado, sin dinero, y con mi temperatura corporal bajando trayendo consigo un posible caso de hipotermia leve, las posibilidades de que alguien se apareciera y me ayudara eran muy bajas, la vida no perdía la oportunidad en recordarme que la tormenta no había pasado, que las nubes seguían grises, que el cielo seguía oscuro, pero bueno, hay que seguir el ciclo ¿no? y después de toda tormenta hay un destello de luz, y ese pequeño destello de luz apareció cuando menos lo esperaba pero más lo necesitaba.
Frente a mí yacía una silueta femenina, no la detallé bien, solo noté que tenía un paraguas y lo había extendido hacia mí:
— ¿Qu-qué rayos haces tú aquí?—tartamudee por el frío.
Mi pregunta pareció sorprenderla.
— Pues intento ayudarte, deberías ser más gentil.— su comentario me hace sonreír.
— Ven, vamos, déjame ayudarte a levantarte.
Me tomó del brazo y me ayudó a ponerme de pié. Lo primero que hice quizás fue atrevido pero lo necesitaba, la tomé de su cintura y la pegué hacía mí, la abracé, mi cuerpo requería calor y ella era la fuente más cercana. Fue un impulso de supervivencia, no pensaba bien las cosas, pero su calor corporal si que me hacía sentir bien.
Su reacción no se hizo esperar:
— ¿Qué rayos estás haciendo?— dice con carácter.
— Eso mismo podría preguntarte a ti, una señorita como tú caminando a estas horas de la noche por un lugar peligroso como este... ¿algo extraño no?.
— Vivo en el edificio de enfrente animal— dice mientras con sus manos me separa de ella.
La gloriosa sensación de calor se fue de inmediato, y el viento helado volvió a consumirme por completo.
— Solo te vi ahí tirado y pensé que necesitabas ayuda, pero veo que fue una mala idea— mencionó mientras se daba media vuelta.
Tomé su mano...
— Lo siento, no debí comportarme así contigo, he tenido unos días opacos y sombríos y tú solo querías ayudar... yo también me dirijo a ese edificio, ¿te molestaría que camine junto a ti?
— ¿Caminar junto a mí?— Se soltó en risa.— en ese estado ni podrías gatear solo ja,ja,ja.
— Ja-ja-ja, que graciosa— dije en tono sarcástico.
— Ven, vamos, abraza mi hombro...
Al llegar a la recepción del hotel pregunté por el precio de la habitación, estaba a $125 dolares la noche, un precio estándar. Recordé que los rufianes solo se habían llevado el dinero que tenía en efectivo, así que todos mis documentos y tarjetas bancarias aún estaban a mi disposición, sabiendo esto pagué con ellas, luego me asignaron el número de la habitación y me dieron las llaves, dí las gracias y me dirigí hacia el ascensor para subir hasta mi cuarto.
— ¡Hey!, ¿estarás bien solo?— pregunta la chica que me ayudó.
— Dalo por hecho— le guiñé un ojo.
Subí al séptimo piso y entré en la habitación 703, encendí las luces y cerré la puerta, al estar dentro de la habitación la calefacción me hizo sentir tan bien, me acerqué a la cama y me senté mientras me quitaba la chaqueta y el suéter, estaban empapados y lo que menos necesitaba ahora es que me diera un resfriado. Entré a la ducha y me dí un buen baño, al salir me puse la bata y me miré en el espejo, mi rostro estaba casi sin heridas, solo una, el cabezazo que me dieron, estaba un poco hinchada mi frente pero fuera de eso bien.
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HEREDEROS DE STOWE
Mystery / ThrillerAl viejo pueblo de Stowe, llega un nuevo residente cuyo nombre es Barclay, un chico citadino descendiente de una de las cuatro familias fundadoras del pueblo. La muerte accidentada de sus padres hace que el joven Barclay emprenda este viaje sin reto...