✩ 03: Sentimientos nuevos ✩

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—Vamos Sehun, que se nos hace tarde... -la voz de su amigo lo hizo ver al frente, en lo que él salía de su pequeño transe, caminó hasta la salida y empezaron a caminar hacia la casa de Jaehyun, que quedaba como a dos cuadras de la escuela.



El día había pasado normal, algo tranquilo, habían visto películas, la mamá de Jae los llevó a todos a comer, luego vieron películas con el sistema de home theater de su padre, y unas horas más tarde, el alto ya estaba en su casa. Se había cambiado y puesto su pijama, se encontraba lanzándole una pelota de tenis a su pequeño perro Vivi, cuando la voz de su mamá le habló.



— ¿Cómo te fue hoy, Hunnie?... vi que traes muchos regalos...-su madre soltó una risa al ver la cara medio sonrojada de su hijo.


—Bien, gracias, hoy estuvo tranquilo... y sí, esos regalos pues ya sabes, muchos son de chicas que quieren que les presente a tales actores o directores... pero todo normal. –El de cabello oscuro soltó una risa, y se acomodó en el camastro, tomando de su limonada.


— ¿Y eso te incomoda, verdad? –Su madre le cuestionó y él sólo asintió ligeramente.


—Sé que soy guapo y que muchas sólo sienten esa atracción física, pero... no lo sé, no siento que tenga una conexión espiritual como con mis amigos, o contigo...


—Bueno, es que eso es obvio porque por algo son tus amigos, por algo yo soy tu madre. Nos amas, pero sé que desde hace tiempo buscas a alguien que te haga sentir esas cosas.


—Lo sé, pero... ¿Crees que encuentre a esa chica?


Su madre soltó una leve sonrisa que escondió en su vaso al tomar agua.


—Pues quién sabe, el amor viene de muchas formas, y eso siempre tus hermanos y tú lo han tenido presente.


Sehun soltó una leve sonrisa asintiendo y copeó con su madre un poco, hasta que Vivi se quedó recostado viendo el cielo y su madre entró para hacer la cena.


Caminó hasta su pequeño perrito para alzarlo y subir con él al trampolín, lo colocó a su lado y sonrió leve viendo hacia el cielo, y las pequeñas e infinitas estrellas que se estaban generando en el mismo. Haciéndole compañía a la luna.


A veces se sentía solo, sus amigos sólo eran sus amigos y los quería mucho, pero necesitaba alguien, a alguien que le hiciera sentir más que una atracción física, alguien con quién pudiese contar en momentos y situaciones en las que nadie más se quisiera prestar.


Sabía que era famoso, era guapo, y que podía salir con alguien del medio. Pero estando dentro del mismo, sabía que muchas cosas eran sólo falsedades. La gente creía que los noviazgos por contrato eran algún invento, y en realidad, sí existían muchos contratos de ese tipo. Y él no necesitaba eso, y tampoco quería caer en ello, si andaba con alguien, era porque quería que esa persona lo pusiese a prueba, lo hiciera superarse a sí mismo, lo hiciera sacar la mejor parte de él.

El chico de las cartasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora