Cap. 1

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Marina:

Me encontraba concentrada en lo que leía, todas las tareas que me esperaban, tenía la agenda a estallar, administrar una empresa multinacional era pesado.
Estaba cansada, agobiada y necesitaba muchísimo un descanso, fuera de la ciudad en lo posible, lejos del ruido y el caos de la gente.
Mientras pensaba en ello con seriedad y olvidaba poner atención a lo que leía realmente oigo dos golpes secos en la puerta de mi oficina.

-Adelate...

-Marina, una joven la espera abajo.

-Quien es?

-Dice que se llama Elizabeth, que necesita verte urgentemente...

-Elizabeth!? Por favor traigala hasta aquí.- mi mente se paralizó y comenzaron a rondar preguntas en ella, seria mi Elizabeth? Mi pequeña Lizzy? Me estremeci al pensar en volver a verla después de tanto tiempo, me puse nerviosa, mis manos sudaron, me puse inquieta y comencé a tratar de pensar si de verdad seria ella o alguien más, como seria posible que ella viniese hasta aquí?

-Por supuesto...- se retiró cerrando la puerta detrás de si y no tardó en volver con una chica que no era la misma que había quedado en mente, como era hace años, una adolescente, ahora ella era toda una mujer, pero no había cambiado demasiado, tenía el cabello castaño, muy largo, estaba un poco más alta, los labios mas carnosos, pero sus ojos seguían siendo los mismos, la misma mirada, profunda, casi intimidante. Me quedé perpleja al verla.

-Adelante...pa...pasa. Toma asiento...- tartamudie, estaba nerviosa y ansiosa.- te gustaría tomar café?- dije con la voz temblorosa.

-No, no te preocupes...

-No puedo creer que estés aquí! Dios!- exclame tapando mi boca con mi mano sin poder contener la emoción.

-Lo sé, ni yo!- dijo sonriendo.- Has cambiado mucho Marina, estás más... elegante.

-Tu igual los has hecho! Por dios Elizabeth!-me puse de pie para abrazarla con fuerza, su cabello seguía siendo suave y fresco como lo recordaba.

-Por que no me buscaste?- dijo luego de unos segundos de estar abrazadas.

Me quedé callada sin saber que decir.

-Sabes cuanto te extrañe? Lo sola que me sentía?- me miro a los ojos casi a punto de llorar- eras mi mejor amiga, me la pase llorando por ti, no tienes ni idea de como me sentía...

-Lizzy... lo siento tanto, lo juro, adaptarme a una nueva ciudad y sin ti también ha sido duro, siempre pensaba en volver pero recordaba aquel ultimo día en que te vi, no querías que me metiese en tu vida, querías que te dejara con aquellos hombres y me destruía todo eso...

-Cuando te fuiste solo bebí y bebí, cada día, cada noche, ningún hombre me hacía feliz, nada lo hacía. Mis padres tuvieron que enviarme a rehabilitación y cuando salí traté de olvidar lo que significabas para mi. Pero no pude y recordé la promesa que te hice, y aquí estoy, no te fallé!

-Lo sé... por dios, perdóname por favor...

-Te extrañé tanto!-dijo mientras me abrazaba con mucha fuerza.

-Y yo a ti Lizzy!

La invité a almorzar y durante la comida hablamos sobre Brooklyn y como se encontraban las cosas por allá...

-Asi que... estas casada?- pregunto.

-Asi es, me casé hace unos meses...

-Y?

-Es Michael, ahora el es abogado y una buena persona.

-Michael? En serio?

-Lo sé, se que el nunca te agrado, pero cambio mucho, ya no sale con sus amigos y fuma hierba en la vereda como antes...

-Lo amas?- me miró fijo a los ojos, con aquellos ojos verdes tan hermosos, era la misma mirada que lograba volverme loca cuando eramos unas niñas.

-Si, claro que lo amo.- se quedo en completo silencio.- y tu? No te has enamorado?

-No he tenido tiempo para ello.

Al terminar el almuerzo salimos fuera y nos metimos en mi auto, ella no decía nada y aunque pasara el tiempo seguía conociéndola a la perfección, algo le pasaba.

-Lizzy, tienes donde quedarte?

-Me quedaré en un hotel, y en cuanto ubique a mi prima Stefani iré a su casa.

-Por que no te quedas en mi casa? No es ninguna molestia, a Michael no le va a molestar en absoluto.

-No sé si es buena idea,ya sabes como nos llevábamos...

-Eso es cosa del pasado, ahora no hay rencor. Vamos Lizzy, es más seguro que estés en mi casa y no en un hotel...- dije poniendo mi mano en su hombro.

Ella sonrió levemente y asintió con la cabeza.

-No has cambiado nada, sigues teniendo un corazón amable y una vibra que solo tu podrías transmitir, de que a tu lado todo esta bajo control. Recuerdas cuando íbamos a esos clubes? Tu eras quien cuidaba de mi cuando perdía el control... al igual que lo haces ahora.- su voz suave y angelical me traía recuerdos, me daba nostalgia y felicidad oírla una vez más. Mirar sus ojos, sus labios, su cabello, sentía que iba a explotar, nunca dejé de amarla y de pensar en ella, con ternura y con deseo, pase mis noches imaginando como era su vida y sintiéndome triste por no estar a su lado. Ella tenía razón, debí haberla buscado hace años.

-Y lo haré siempre mi pequeña Lizzy.

La lleve a mi departamento en Los Ángeles, relativamente cerca del trabajo y caos del centro. También relativamente cerca de la costa, un lindo lugar donde debía llevar a Elizabeth algún día.

-Bueno ponte cómoda, quieres tomar algo?

-Agua estará bien...- me fui hacia la cocina y la oigo hablar desde allí.- tienes un lindo departamento.

-Oh gracias, lo pagamos a medias con Michael.- le doy el vaso con agua.

-Y él?

-En el trabajo ahora. No has traído bolsos?

-No pensaba quedarme...

-Por que no?

-Suponse que tenias una vida muy ocupada y no quería ser una molestia para ti.

Me acerqué a ella y tomé sus manos.

-Nunca lo serías.-corrí un mechón de cabello que estorbaba en su cara, me miraba totalmente seria.- Cuanto has cambiado, no sonríes ni hablas tanto como antes lo hacías.

-Sin ti no tenía motivos para hacerlo. Me dejaste sola.

-Lo sé y lo siento mucho por ello.- la abrace y mi corazón comenzó a latir a mil por hora, casi como si ahora se diera cuenta realmente que tenía a mi Lizzy frente a mi, entre mis brazos, como cada vez que la consolaba si lloraba por algún hombre, si bebía y de repente lloraba aún más.-Te he extrañado, no ha pasado un día en que no pensara en ti.

-Igual yo cariño, ansiaba verte, saber como eras, como estabas, que hacías.- se separo de mi un momento.- ansiaba tenerte así de cerca.- y rozó su nariz con la mía y esta vez no había excusa, no era el alcohol actuando en su lugar, era ella misma, y me sentí una adolescente a punto de dar su primer beso, sentía adrenalina, deseo, pasión, tantas veces que solo pensé en ella de esa forma, como ni siquiera podía pensar en mi esposo, solo ella despertaba aquella descontrolada excitación en mi.

No pude esperar un segundo más y la besé, lento y tierno, quería que recordara mis labios, que los grabara en su mente. Sostuve su cintura y comenzamos a agitarnos, iba a quitarle la remera cuando un ruido en la puerta principal nos hizo separarnos bruscamente.

Michael acababa de llegar.

"OBSESSIONS" 》Larina Fanfic🏳️‍🌈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora