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~XII~ |-•]••'º'•» △⃒⃘ «•'º'••[•-|
El día tan esperado por las serpientes de Hogwarts había llegado, algunos alumnos ya se encontraban en la sala de los menesteres, pero solo los encargados de organizar la fiesta, ya que estaban ajustando algunos detalles que faltaban, o sea, que los chicos estaban yendo de acá para allá estresados porque la mayoría ni si quiera se había arreglado.
Blaise, el director de todo esto, se encontraba dando órdenes hacia todos lados, y aunque estaba algo desalineado no le importó, Draco, por otro lado, era todo lo contrario, estaba perfectamente arreglado parado frente al espejo oesed con la misma cara de tristeza con la que estaba llevando estos últimos días. Su amigo lo nota, y deja toda la preparación de lado para acercarse a su amigo y apoyarlo en todo lo que estaba pasando.
---Draco, si sigues mirando esa cosa, enloquecerás.
---Ya estoy enloqueciendo.- sin apartar la vista de lo que le reflejaba el espejo, habla con su mejor amigo, Blaise- veo esta imagen por todos lados, no solo cuando estoy parado frente al espejo, cuando duermo, cuando estoy comiendo, o leyendo, o simplemente haciendo nada. Siempre me muestra el mismo maldito deseo, ¿Y sabes que es lo peor? Que no lo puedo hacer realidad.- Blaise se queda sin palabras por un rato, pero cuando por fin logra unir todo lo que estaba pensando, habla.
---Mira, Draco, los sueños si se hacen realidad, incluso los que consideres imposibles.- suspira- ¿Quieres envejecer junto a ella?, ¿Quieres tener una familia feliz con ella?- el platinado asiente sin dudarlo- pues el primer paso ya lo lograste, ¡la invitaste al baile!, y como el buen amigo que soy, ya tengo una canción especial para que tengas tu momento con ella.- el morocho le guiña el ojo, y el platinado lo mira confundido.
---¿De que hablas?- este se da vuelta, pero su amigo lo había dejado solo para volver a preparar las cosas y dejar todo perfecto para esta noche.
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Las horas pasaron, y ya todas las serpientes se encontraban en aquel lugar, bueno, casi todas, la única persona que Draco quería que esté ahí, aún no llegaba, y eso lo estaba desepcionando de a poco a la vez que le quitaba las ganas de estar ahí.
Muchas chicas le ofrecieron bailar, pero el le dijo que no a absolutamente todas, y cuando estaba a punto de irse, las grandes puertas de la sala de los menesteres se abren dejando ver a Zelen, aunque por un momento, pensó que no era ella, ya que estaba realmente irreconocible. Tímidamente se acerca a ella y la recibe con una sonrisa de alivio, al igual que ella, ya que estaba demasiado nerviosa.
---Estas hermosa.- le dice sin pensar, e inmediatamente se pone rojo al igual que ella- ¿Ese es el vestido de mi madre?- ella asiente algo avergonzada.
---Prometo que luego del baile se lo devolveré.- dice apresuradamente.
---Tranquila, conozco a mi madre, así que toma ese vestido como un obsequio.- le guiña un ojo, y ella le sonríe- ¿Me permite esta pieza bella dama?- el tono raro de voz que usó, logró que la pelirroja soltara una risita y aceptara el brazo que él le había extendido.
---Por su puesto mi señor.- van hacia el medio de la pista y empiezan a bailar al ritmo de la música animada que se escuchaba en todo el lugar. Blaise notó que Zelen había llegado y que estaba bailando con Draco, así que cambio la música a una canción lenta para que por fin tengan su momento.
---Blaise.- maldice en voz baja el platinado cuando cambian de canción- ¿Bailas?- pregunta Draco algo tímido y esperando cualquier respuesta, ella asiente con una sonrisa boba.
---Claro.- él la toma de la cintura y ella pone sus manos al rededor de su cuello, y como si lo hubieran practicado, se empiezan a mover a la perfección, como si hubieran bailado antes y se supieran de memoria los movimientos de cada uno.
---¿No sientes que estamos siendo presionados y que las personas nos miran demasiado?- pregunta Draco en un susurro.
---Desde que llegué.- le da la razón. El platinado la toma de la mano y salen de la sala de los menesteres para dirigirse a la torre de Astronomía, donde parados ahí, empiezan a mirar el cielo que estaba infestado de estrellas.
---Este era nuestro lugar favorito para escondernos de los demás, nos la pasábamos horas y horas aquí.- piensa en decirle aquello, pero la cobardía le ganó y se quedó callado mirándola de reojo.
---Siento que ya estuve aquí contigo,- suspira y baja la cabeza- seguramente piensas que soy una loca.
---No, por su puesto que no.- niega rápidamente y toma sus manos- al fin y al cabo creo que yo estoy más loco que tú.
---¿Por que lo dices?
---Olvídalo.- sacude la cabeza- estupideces mías.
---Anda, puedes confiar en mí.- dice en un tono tranquilo.
---No estoy listo para decirte todo lo que te tengo que decir, todo esto que tengo guardado, y se que ahora mismo estas muy confundida, pero te juro que en algún momento sabrás todo. Y volveremos a ser los mismos que éramos antes.- la mira a los ojos jurándole que todo lo que le decía, era verdad, ella estaba demasiado confundida, no sabía a qué se refería con todo eso, pero en el fondo de su corazón, confiaba en él, sabía que tenía razón, que podía confiar.
Sin darse cuenta, Draco la toma de la cintura y ella pone sus manos en su cuello adaptándose en la posición en la que se encontraban en la sala de los menesteres. Empezaron a moverse, ambos sabían que no necesitaban música para bailar, así que no se molestaron en hablar, en pedir aquella cosa que ambos querían, bailar, y si era posible, el tiempo que ellos quisieran, sin darse cuenta que ya era de madrugada, que ya tendrían que haber vuelto cada uno a sus habitaciones, pero ellos se quedaron ahí, querían quedarse así por siempre, y tan solo uno de ellos sabía el por qué, pero el otro, estaba en un dilema haciendo que se confunda cada vez más cuando estaba junto a esa persona tan especial.