Capítulo 3

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Mi madre entró a mi cuarto y sabía que esto sólo podía significar una cosa -Fate me puedes explicar ¿Por qué me han comentado que te han visto caminar tarde el día de hoy?, no se supone que después del Instituto debes venir inmediatamente a aquí-, Yo no sabía que respuesta podía dar a esa pregunta y antes de que siquiera abriera la boca mi madre tomó fuertemente mi brazo llevándose a la habitación de castigos.
Al llegar abrió la puerta y lanzándome contra el piso que solo llegue a poner mi brazo para caer sobre el pero en el momento que toque el suelo sentí un dolor muy grande en la zona donde e caí y mi cabeza no sólo pegó en la puerta al entrar sino que también rebotó un poco, mientras tanto mi madre fue por su artículo favorito un látigo.
La posición en la que se encuentran le garantiza al látigo perfecto acceso a la espalda de la rubia, Precia su madre levanta la mano con fuerza empuñando el látigo colocándose a una distancia prudente para no resultar herida y en menos de un segundo el sonido de el látigo viajando a gran velocidad por el aire se escucha en la habitación, pero el peor sonido que ese instrumento pudo hacer fue cuando impacto directamente en la espalda de la rubia, causando que la camiseta se rompiera y perforando la blanca piel, jadeaba tratando de calmar el dolor en su cuerpo, llevo una mano a donde el látigo había impactado y no se sorprendió al sentir la sangre caliente brotar de la herida.
Precia tomó a su hija de sus cabellos rubios tirándola nuevamente boca abajo quedando en posición perfecta para el látigo de Precia, la cual volvió a empuñar el látigo haciendo que bajara fuertemente y se impactara de nuevo en la piel , la rubia ya acostumbrada a este tipo de torturas solo fue capaz de encogerse y esperar a que su madre calmara su furia, sabía que si hacía algo en contra de esta, todo sería peor.
Después de 6 latigazos más Precia quedó satisfecha para continuar derramando agua sobre el cuerpo de su hija para con un bastón eléctrico propinarle varias descargar eléctricas en el abdomen dejando a su hija sangrando en la habitación y con el cuerpo hecho pedazos y la carne al rojo vivo.
Una vez que su madre se fue Fate se permitió derramar algunas lágrimas, odiaba su vida, siempre era maltratada y solo por ser diferente, ella no pidió ser así, pero los demás no la comprendían, incluso su madre, la persona que debería ser su apoyo ante las burlas y señalamientos de la sociedad superficial, era la encargada de recordarle cada vez de manera más horrenda que ella no tenía lugar en la sociedad y tampoco como su hija.
Después de unos tortuosos diez minutos intento levantarse para dirigirse de nuevo a su habitación, entre momentos su cuerpo pedía no más movimiento hasta que por fin llegó y pudo incorporarse lo suficiente para acostarse boca abajo en la cama, su carne ardía fuertemente, creando espasmos de dolor incontables en todo su cuerpo, la camiseta que tenía estaba hecha jirones y manchada de sangre por todas partes, el color blanco se había perdido de aquella prenda.
La pérdida de sangre le estaba afectando, su visión comenzó a hacerse borrosa y todo le daba vueltas, después de unos momentos cayó inconsciente. Sabiendo que la condición de su cuerpo no será mejor al día siguiente era preferible no ir a clases como lo hacía todas las mañanas después de su castigo, pero a lo que no podía faltar era a su trabajo por la paga que le darían no podía permitirse el no asistir.

Eres mi ángel  (Nanofate) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora