Querido idiota:
¡¿Por qué te amo tanto?!
Sí no tuvieras esa sonrisa tan perfecta seguro podría haberte dicho hola sin ponerme nervioso.
Pero lo hice.
Estuve muy nervioso.
Querido idiota:
¡¿Por qué te amo tanto?!
Sí no tuvieras esa sonrisa tan perfecta seguro podría haberte dicho hola sin ponerme nervioso.
Pero lo hice.
Estuve muy nervioso.