Ya no sé que es lo que quieres de mi.
No sé si me necesitas vivo o muerto.
No sé nada ya.
Solo que estoy a tu lado después de todo.
Creo que eso es para lo que fui creado.
Soportarte y amarte hasta el final de mis días.
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×Lenguaje inapr...
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Seguían abrazados a vista de todos los mounstros los cuales se fueron yendo con el paso de los minutos perdiendo el interés y esparciendo la noticia del recién llegado demasiado rápido.
—No puedo creer que sigas vivo... ¿Cómo llegaste aquí? —dijo apartándose un poco del abrazo para ver el rostro del contrario.
—El idiota del pulpo mandó mi cuerpo aquí, supongo para que muera en manos de estos enfermos, pero le salió el tiró por el culo ya que parece que se le olvidó que Lust está aquí. —mientras hablaba se ponía de pie apoyándose de sus rodillas, después le tendió una mano a Killer para ayudarlo a pararse.
—¡Ja! ¿Pero qué dices? Si Lust de seguro fue el primero que te puso la mano en el hoyo. —no pudo evitar carcajear por su propio comentario.
—Ah, verdad... Bueno, deberías de hablar con él o escucharlo hablarte por todo un mes y medio mientras estabas al borde de ser un caído. —puso sus manos en sus bolsillos y sonrió.
—¿Qué? —su rostro de confusión lo dijo todo.
—Aunque tampoco voy a contradecir el hecho de que sí fue él el primero que me puso la mano encima. —rió mientras se encaminaba hacia la casa del lujurioso. —Sígueme, iremos con él para charlar con algo que meternos a la boca... —se dió cuenta muy tarde de lo que dijo.
—Ay, pero que coqueto~ —vaciló. —No me digas que ya se te pego lo puta. ¿Cómo te conocen los pitudos? ¿Dusty? —y con esa broma fue suficiente para que todo el camino fuera riendo.
—Sigues siendo igual de imbécil... —se acomodó la capucha y su bufanda para ocultar su vergüenza. —Me refería a bocaditos. Él hace muy buenos snacks y... —la risa de Killer no lo dejaba hablar. —Idiota...
Al llegar al pórtico de la casa Dust sacó las llaves de esta y abrió la puerta dejando que Killer pase primero.
—Bien, ponte cómodo, esta es tu casa. —guiñó, después recordó que tenía una cuenca vendada por lo que bufó sintiéndose estúpido, aún no se acostumbraba.
—Je... Por Asgore... No sabes todo lo que a pasado desde que te fuiste... —se sentó en el sillón y soltó un suspiro.
—¿Desde que me fui o desde que me botaron? —se sentó al lado del contrario.
—Como sea... Ese vendaje te queda genial. —dijo mirando al mayor.
—No me digas algo que ya sé. —cruzó sus brazos y sonrió altanero.
—¿Ves lo que digo? Estás más puta.
Dust bufó otra vez y Killer se echó a reír dejándose caer en el espaldar del sillón, pero se detuvo al escuchar como alguien abría la puerta y la cerraba con prisa, al asomarse vió a Lust apoyando su columna contra la puerta mientras soltaba un suspiro.
—¿Todo bien? —preguntó el de capucha al que llegó, en su voz se notaba su preocupación. Killer solo se volvió a hundir en el espaldar, incómodo.