Él día esperado

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Las demás eran iguales y decidí con un cuchillo cortarme el largo cabello, un mes aburrido cómo septiembre no valía la pena pues era el matrimonio adelantado del señor Alexander.

Aquella mañana me mandó a llamar a su habitación.

-Victoria sé que los matrimonios no siempre a la gente feliz, ¿cómo veo con éste tonto traje?-

Usted se ve magnífico-pense.

-Se ve excelente señor-dije eso para animarlo.

-Gracias Victoria deseame toda la felicidad posible-

Salí de su habitación y  continue con mi trabajó ,  el dia era soleado, los pajarillos cantaban, la gran mañana era hermosa y me encantaba que fuera así.

Fuí a la cocina pero no había nadie todos se habían ido a llevar lo que faltaba, salí de allá y me caminé lejos aún lugar dónde pudiera ver más , el viento acariciaba los árboles , nada absolutamente nada. Y en ese momento respire profundamente.

Sonreí  y escuché los aplausos  los festejos de alegría de la gente, él señor Ewan no fue a él matrimonio de su amigo.

Hubo una gran fiesta, ayude en la mañana lo más que pude para no ser un terrible molestia, no decidí   marcharme y estuve ocupada.

Recordé el Consejo  del señor Alexander, siempre con sus consejos de que no me casará pensar en amor de verdad, parezco una niña pequeña pensando en su final feliz.Y recapacite  porqué no siempre todo va a ser alegría.

Las criadas ocupadas y la señora McCartney apresuraba a todos, toda ésa maravillosa atmósfera de alegría, hizo que de nuevo la fiesta y los ebrios aumentará.

Holgazana McKenna observo todo y de nuevo las cervezas hicieron el ambiente.

Pero la señora McCartney empezó con sus regaños.

-Tu niña qué miras ve ayudar, no has hecho nada, no te ví en él matrimonio del joven, crees no hacer nada vé y ayuda a los demás sirviendo a los nuevos señores y deja dé ser tan tonta-

Recoger los grandes vasos de cerveza, recoger lo platós, llevar comida a los invitados locos y atender a los recién casados.

Pensar en eso era trabajo difícil, llevé lo que me hicieron llevar, le llevé comida al señor Alexander.

Pensaba demasiado ,  le dejé su cena, Sandra McFergus señora ya de McRyan no me dejaba de observar pues aún soy inferior a ella.

Soy más joven  pues ella en ése entonces tenía 24 años, su padre y su suegro apoyaban siempre lo que ella hacia.

Bueno ya era la señora de todo ahora, pero que todo dejara de tener la paz que tenía antes. Era una tontería que ella iba a realizar y era una realidad.

Regresé a la cosina y llevé la bandejas, pero todo tipo de problemas se encuentran al dirigirse allá era una locura, me enviaron a recoger los vasos dé la cerveza nuevamente.

Pero un idiota intentó molestarme y le pise muy fuerte su pie, los demás hombres se y reíriero de aquel condenado.

Yo continúe llevando y trayendo cosas era normal, pero más tarde si no me se recogió todo, sólo los borrachos y los hombres se quedaron.

Los empleados se fueron a descansar, era demasiado tardé, pero yo solo pensé toda la noche.

Días después del gran acontecimientos, la señora Sandra empezó a despedir gente del castillo por no servirle bien y mandó a traer gente del suyo y eso enfureció a el señor Alexander.

Mi Primer Amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora