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JunHoe sólo tiene dos de los problemas mal. JinHwan está eufórico.

—¿Quieres unirte al equipo? — pica JinHwan, porque necesita que JunHoe lo saque de su sufrimiento. No puede soportar no saber. Están sentados en la mesa de su cocina con las hojas de trabajo y las botellas de Vitamin Water, y el pelinaranja apenas puede evitar agarrar a JunHoe por las solapas de su chaqueta y gritarle que simplemente diga que sí.

—Supongo que sí, — JunHoe se encoge de hombros. Mira a JinHwan, y dice, inseguro —¿Pero, no es un poco tarde?

—Claro que no, — dice JinHwan, aunque no está completamente seguro. En realidad, no habló con la Sra. Song antes de comenzar a trabajar en JunHoe, pero la considera más fácil de convencer. —Tuvimos una sesión de práctica hoy. ¿Quieres probar alguno de los problemas?

—Seguro — dice JunHoe, se quita la chaqueta y acepta el lápiz que JinHwan le da.

El pelinaranja saca su tarea de biología y trata de adelantar algo, pero en vez de eso sigue mirando a JunHoe, primero porque está un poco fascinado por la forma en que su lápiz se mueve tan fluidamente, casi nunca vacilando, y luego porque nunca lo ha visto tan de cerca durante mucho tiempo. La mayoría de sus interacciones hasta ahora han involucrado al más alto y la parte de atrás de la cabeza de JinHwan.

El pelinaranja se da cuenta -con un poco de molestia-, de que JunHoe es aún más atractivo en persona, por lo general siempre está con su ceño fruncido, pero ahora parece mucho más relajado. Incluso cuando frota su cara concentrándose no parece tan intimidante como cuando está acechando los pasillos de la escuela. De hecho, estando tan cerca ve que sus ojos son casi bonitos, un color inusual que hace a los ojos marrones de JinHwan parecer ordinarios. Su mandíbula parece tallada en mármol y sus brazos están forzando las mangas de su camiseta. Es como si alguien hubiera dejado accidentalmente un modelo masculino en la cocina de JinHwan.

Sentado frente a JunHoe le hace sentir como un niño de doce años.

En algún momento JunHoe lo atrapa mirando fijamente el poco vello de su brazo y JinHwan mira hacia otro lado y pretende concentrarse en su libro de biología. Si JunHoe se da cuenta de que JinHwan lo observa, la mochila del más bajo podría terminar en la piscina, con el junto a ella.

JunHoe lo hace bien en los problemas de la práctica, y percibe la efusiva alabanza de JinHwan. El pelinaranja en realidad no necesita alabar más a JunHoe, ahora que está de acuerdo en unirse al equipo, pero no va a relajarse hasta que el pelinegro este sentado a su lado en la clase de la Sra. Song. Y en serio está impresionado, así que no está mintiendo. JunHoe es genial en matemáticas. JinHwan le hace hacer otra hoja.

Estos problemas son un poco más complicados, el menor tiene que esforzarse para resolverlos, discuten con una de las ecuaciones. Al final, JunHoe tiene razón y se regodea un poco hasta que JinHwan lanza su botella vacía de Vitamin Water en su rostro presumido.

El contrario la coge y la devuelve. Rebotando en la frente de JinHwan y luego al refrigerador.

—¿Todo el equipo de matemáticas es tan ruidoso? — pregunta JunHoe con astucia. —No estoy seguro de que pueda soportarlo.

—No tienes ni idea, — JinHwan olfatea, y ajusta sus gafas. JunHoe ni se imagina de las cosas locas que pasan en los torneos de matemáticas de la escuela secundaria. El pelinaranja tampoco, ya que no ha estado en una, pero ha escuchado historias. Espera que sean verdad.

El teléfono de JunHoe emite un pitido y lo toma, con los pulgares en la pantalla.

—Debo irme—, dice, aunque a juzgar por su voz suena como si prefiriera no hacerlo. JinHwan mira el reloj de la cocina con un sobresalto. Son casi las siete. Su padre probablemente estará en casa en cualquier momento, y el pelinaranja ni siquiera ha pensado en lo que va a hacer para la cena. Probablemente recalentara sobras.

—Nos reuniremos de nuevo el miércoles —dice JinHwan mientras conduce a JunHoe a la puerta —En la clase de la Sra. Song.

JunHoe duda.

—Tengo fútbol—, dice, y el corazón de JinHwan se hunde. De alguna manera se olvidó por completo del hecho de que la práctica de fútbol y la práctica del equipo de matemáticas son al mismo tiempo. Por eso JunHoe todavía estaba en la escuela esta tarde. —Pero hablare con el entrenador, —continúa, rascándose atrás de su cuello mientras mira el marco de la puerta. —Dijo que podía faltar una práctica a la semana y todavía me dejara jugar. — dándole a JinHwan una mirada de esperanza.

El corazón de JinHwan se rompe, sólo un poquito. El equipo de matemáticas se reúne tres veces a la semana, pero tal vez pueden hacer que funcione.

—Hablaré con la Sra. Song—, promete. —Pensaremos en algo.

—Gracias, — le dice JunHoe. Y le da a JinHwan ese indicio de sonrisa de nuevo, el que hace que la comisura de su boca se contraiga y sus ojos se iluminen, y el aliento del pelinaranja se apodera de algo incómodo en su pecho.

Bueno, eso es un problema.



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Hihi~~~ ¿cómo están?  Espero que estén teniendo un bonito fin de semana.

¡Aquí les dejo otro bonito capítulo! Jinhwan está desaprovechando la oportunidad de coquetear con Junhoe por su trauma con el equipo de mate😡 ¿qué creen que Junhoe piense de todo esto? ¿Realmente está interesado en unirse al equipo de matemáticas o...?

Espero sus bonitos votos y comentarios, los amo un montón todos, mil gracias a todos los que están leyendo esta bonita adaptación, siempre, siempre mil gracias <3<3<3

Ojalá tengan una bonita semana y esperemos que esto se relaje un poco más para más pronto salir de esta cuarentena :((( manténganse sanos, loveU 

binomial coefficients » junhwanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora