---Alrededores del Santuario---
Aioria se encontraba entrenando solo, había pasado mucho tiempo escondiéndose de su hermano mayor, para que lo dejara un momento en paz y al fin lo había logrado.
Estando enfrente de ese agujero que había dejado su hermano en aquella pared de rocas, hace tantos años, antes de que pasara ese golpe de estado de parte de Saga.
Fue su refugio tantas veces en su niñez, adolescencia y parecía que aun podía ser en su adultez.
Ahora aquellos recuerdos doloroso, parecían que se esfumaban, tenía una sonrisa en su rostro. Las cosas habían estando mejorando mucho.
Sin embargó llevaba un pequeño pesar en su corazón, que jamás admitiría, aunque su vida dependiera de ello.
Pero existía un sentimientos, como una corazonada, que le decía que faltaba algo en su existencia, además que había estado buscando el dije que Atena le devolvió, al recuperar el santuario, el recuerdo de su hermano, en aquella época. No lograba recordar que había pasado con ese objeto de tanto valor.
Trataba de vivir su vida, tranquilo así que ignoraba lo que le aquejaba, pero era imposible cuando, quien más le molestaba, dolía, estuviera rodando cerca de él.
-Aioria, ¿Puedo hablar contigo?- Una voz de súplica de parte del décimo guardián, se hizo presente.
Suspiro desganado, mirando de reojo al peliverde, se giró sin más, listo para irse de ese lugar, como muchas veces se había escapado de esa manera de una plática suplicada.
Aunque la paciencia de Capricornio no debe ser retada tantas veces.
Se había fastidiado, que Leo siempre lo ignorara o estuviera evitándolo.
Había pensado tantas veces, el no hacer nada, sería lo correcto, dejar que su amor se marchitara, total esa persona lo odiaba, pero algo dentro de él, le gritaba que se esforzara, que fuera más listo y obedeciera sus instintos.
No era una persona delicada en su trato o forma de hablar, así que reaccionar por inercia era algo que podía hacer, sin mucho esfuerzo.
Sujeto la muñeca del castaño, con fuerza, para que no escapara, pero de igual manera lo acorralo contra aquellas rocas, dejándolo contra ellas y enfrente de su cara la mirada penetrante que le dedicaba.
-¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA?!!! ¡¡¡SHURA!!! ¡¡¡DÉJAME IR!!!- Aiora, forcejaba, no le gustaba sentirse como presa.
Su mirada siempre mostrándose fría, ahora tenía un destello cálido, que combinaba bien con sus ojos color jade, fijos en los apagados verdes del León –No, hasta que me escuches- Fue lo que dijo de manera firme.
-No tengo nada que escuchar de ti, ¡¡¡DÉJAME!!!- Estando tan colérico, por estar contra su voluntad en aquel lugar, y más por que quien lo sujetaba era el hombre que detestaba.
Si alguien no te quiere escuchar, tus palabras pueden que no tenga valor para esa persona, a veces las acciones son la mejor opción que puedes tener, demostrar lo que de verdad quieres y sientes, puede causar más motivación.
Como dicen una imagen vale más que mil palabras.
Aplicaba igual una acción.
Siempre siendo un hombre tan serio, tranquilo, fiel a su deber como caballero, ahora tenía en su mente solo una orden de su corazón y era, que demostrara lo que sentí a ese hombre que ama.
Aun sujetándolo, por las muñecas, teniéndolo acorralado de esa manera, se acercó sin más a su rostro y le robo un beso en esos labios de un tenue rosa.
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El Sol De Jamir (ShakaXMu) Yaoi
FanfictionLos dos poseían sentimientos íntimos el uno por el otro, situaciones que tuvieron oportunidad de hablar de ello, pues las acciones se apodero de ellos. Presos del pasado, en un presente glorioso, con un futuro incierto. Pero a veces existe una llama...
