Todos caminaban por ese amplio mercado, Otabek y Lilia veían de forma divertida como el alfa estrechaba a ese pobre Omega a su cuerpo cuando alguien lo miraba o le sonreía por cortesía.
-Yuratchka es muy posesivo.-
-me sorprende que Katsuki lo soporte.-un establecimiento llamo la atención del kazajo, así que se detuvo de golpe.-Yura.-el rubio volteo de inmediato.-ire a comprar unas cosas con tu abuela.-
-bien.-el rubio siguió caminando junto al azabache.
-casi terminamos, solo hay que comprar unas verduras y podemos irnos.-llegaron al establecimiento de frutas y verduras, el nipón vio algunas frutas que se veían deliciosas.-¿Qué fruta te gusta?-
-no soy quisquilloso.-
-hola, Yuuri.-un chico castaño les interrumpió. Yuri noto como ese chico sonreí hacia el nipón, una puntada de celos se hizo presente.
-hola Nataniel. Me das lo de esta lista, por favor.-le entrego la lista al chico, este la leyó y asintió.
-enseguida.-
-tal parece tienes muchos amigos.-hablo Yuri al ver cómo su "rival" se alejaba.
-todos aquí son amables.-
El alfa se dedicó solo a mirar al Omega, este tenía unos ojos y pestañas hermosas, su piel blanca era linda, esas mejillas rosadas le encantaban y esos labios finos atrapaban la mirada de cualquiera. El Omega era una obra de arte.-¿Cuántas ex parejas tienes?-
-solo a Viktor. ¿Tú?-
-ningúna.-respondió con simpleza.-todos de acercaban a mi por interés.-
Yuuri pudo distinguir la tristeza en su voz, por más que tratará de ocultarlo no le era posible. Lo abrazo por detrás y pego su rostro a la espalda ajena.-te quiero, lo sabes.-el ruso no pudo reprimir una sonrisa.
-lo se.-se dió la vuelta y sujeto el rostro ajeno, lo admiro por un momento y después lo beso con ternura, Yuuri le correspondió sin dudar. Al separarse, se miraron con intensidad.-me vuelves loco, cerdo.-
El japonés soltó una carcajada, comenzó a considerar si algo andaba mal en su cabeza, pues las palabras del ruso no le hacían sentir mal, al contrario, le gustaba.
-aquí tienes.-el chico castaño le entrego lo que había en la lista.
Yuuri soltó al alfa y retomo la postura.-¿Puedes venderme fresas y duraznos?-
-claro. ¿Puedo hacerles un comentario?- el ruso lo miro con odio, pero Yuuri lo miro con curiosidad.-son una linda pareja.-
El japonés sonrió avergonzado. Pero el alfa trato de mostrar indiferencia. Para que no notarán su sonrojó, volteo la cabeza.-gracias.-
♦♦♦♦
La pareja estaba afuera esperando al kazajo y a la abuela del ruso. Yuuri estaba sentado y Plisetsky estaba de pie.
-¿Porque tardaron?-preguntó al ver que de acercaban con varias bolsas de una sola tienda, pues todas tenían el mismo logo.
-había gente.-respondió el kazajo pasando de largo hasta llegar al nipón.-estos son para tí.-le entrego una caja que contenían 30 chocolate blancos.
-muchas gracias, pero no hacía...-
-Beka.-el alfa kazajo volteó con su expresión neutra, en cambio el ruso si se veía molesto.-estoy arto de tener que lidiar con cada idiota que mira al cerdo, no me vengas a joder con que también te gusta.-
-¡Yurio!-
-yo lo ví primero.-sus rostros quedaron demasiado cerca, el kazajo no se inmutó.
-no pretendo llegar a nada que no sea amistad.-entre sus rostros, dió paso a unos chocolates con figura de tigre y un listón dorado.-compré estos para ti.-
El ruso enrojeció, trono la lengua y le arrebato los chocolates.-en verdad te odio.-
Yuuri sonrió enternecido.-es hora de ir a casa.-se puso de pie y tuvo la intención de levantar las bolsas, pero el ruso lo detuvo.
-deja ahí.-tomó las tres bolsas y se decidió a llevarlas todas.-eres muy débil.-
Comenzaron a caminar y Otabek noto que las bolsas pesaban, así que le arrebato una al alfa rubio.-te ayudaré con una.-
El nipón sonrió y se acercó para poder entrelazar su brazo con el del alfa ruso, el rubio sonrió complacido.
♦♦♦♦
Al llegar dejaron las compras en la cocina, dónde estaba la madre del nipón cocinando para algunos inquilinos.
Otabek se acercó a la mujer y le entrego una caja de chocolates, la mujer los recibió con una enorme sonrisa.
Tanto Otabek como la abuela de Yuri, decidieron que subirían a sus habilidades, así que salieron de la cocina.
-Yuuri, cariño.-le llamó su madre cuando la pareja estaba por salir.
El nipón se detuvo para observar a su madre.-¿Si?-
-hay alguien que quiere verte.-
-¿Quién?-
La mujer se alejo de la estufa y fue a la pequeña puerta que tenía a un lado, hizo una pequeña seña y escucho unos pasos apurados.
De esa habitación salió corriendo un pequeño azabache de piel blanca con los brazos extendidos.
-¡¡Tío Katumi!!-
-¡Jimmy!-sonrió mientras lo tomaba entre sus brazos, Yura miro con curiosidad al pequeño.
-¡Yuuri!-al mirar hacia enfrente, un moreno corría hacia él, al llegar, lo estrecho con todo y el niño entre sus brazos.-¡No sabes cuánto te he extrañado.-
-¡Phichit!-
El tailandés abrió los ojos, los cuales se centraron en el rubio.
Soltó a su amigo y se acercó al alfa ruso con una enorme sonrisa.-¡Tú debes ser Yuri Plisetsky!-le sujetó de las manos sin borrar su sonrisa.-¡me han contado mucho sobre tí, gracias por cuidar de Yuuri!-
El ruso no supo que responder, aquel chico era muy animado.
-solo tengo un hijo, pero parecieran dos.-un chico coreano apareció con un semblante serio.-hola, Yuuri.-
-hola, Seung.-
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