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Serena

Un par de días pasaron​ como si nada por suerte.
Por ahi siento retumbar los gemidos de los dos en mí cabeza.

Mas tendré que ponerme unos tapones metafóricos porque hoy en algún momento del día tengo que ir sí o si a la oficina de Darien.
Tenemos que coordinar la nueva​ partida.

Y estoy en una encrucijada,
quiero pero a la vez no.

Si es contradictorio, lo se.

Quiero , necesito verlo y charlar un rato como solíamos hacer antes de esta locura del casamiento y de mi mentira.

Pero no sé si podré entrar a ese lugar tranquila de vuelta.

Serena- ¡Vamos Serena no seas cobarde!

Me aliento tomando impulso abrazando los libros.

En la puerta me recibe su secretaria.

Serena- Hola...

Michiru- ¡Hola, el señor Chiba te espera...!!

¡¿Woooww ,que raro que sea amable!?

Serena- Bien ... ¡Gracias!

Es más hasta abrie la puerta gentilmente.

Trate de sonreír amable y no parecer tan sorprendida.

Entro y siento el ruido de la puerta cerrarse detras casi en mi trasero.

Mis ojos viajan de inmediato a la elegante figura masculina dueña de mis fantasías húmedas , con su cabeza gacha está escribiendo algo.

¡Dios siempre adore su caligrafía!

Será tonto pero es una de las tantas cosas que ame de él al instante.

Serena- ¡Buen día!

Darien- ¡Oh... Hola Serena! ¿Cómo estás?

Me aproximo a su escritorio, segura con una sonrisa de oreja a oreja perdida en su hermosa mirada azul.

Rei- ¡Hola Serena!

¡Pum!!!

A medio camino se hizo añicos mi espejito te colores.

Como la niña del exorcista giro la cabeza a un costado donde se que hay un sillón grande, el cual seguro también utilizaron como el escritorio.

Serena- ¡Hola...! Disculpa... Pensé que estarías solo...

Digo volviendo a Darien.

Rei- ¡¿Por que lo estaría?!

Chilla parándose y avanzando amenazante hacía mi.

Serena- ¡Ehhh... no, no quise...!!

Balbuceo como una boba entrando en pánico.

Darien- ¡Está bien, no hay problema...!

Dice calmo y la morocha se relaja.

Serena- ¿¡No , por que yo, jajajaja...?!

Río como foca nerviosa.

Ambos me miran extrañados.

Serena- Yo solo venía a dejarte los manuscritos...

Enuncio rápido dejando la pila a un lado sin tocar la madera.

Darien- ¡Perfecto!! Yo tengo los míos casi listos...

Indica una montaña desordenada y en la cúspide de todo veo con horror la segunda parte del infame texto que aprobó la partida anterior.

Rei- ¡Si, no es sorprendente!!

Boda Para CuatroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora