Historia no contada

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Era verano de mi etapa para 3ro de secundaria, y fui al mismo campamento que en eso de secundaria. No tenía ninguna expectativa de conocer a una chica. Esta historia solo lo sabe un amigo.

El apodo que me habían puesto seguía vigente: "Naruto". Me lo decían porque era rápido y corría como el personaje, a pesar de no hacer deporte.
Era las 7 de la noche, estábamos en la cena y normalmente dividen los juegos en 2 equipos, y me había tocado el azul. No tenía mucho hambre ya que era enero, aún seguía pensando en muchas cosas.

Llamaron al equipo azul para hacer barra, y como casi todos ya habían terminado su comida, comenzaron a golpear la mesa y hacer bulla. Yo fui uno de esos, quería olvidarme de todo por un tiempo. Golpeé tan fuerte la mesa que, aunque sabía que una chica seguía comiendo, lo hice igualmente. Su vaso de la chica se cayó y la mesa de mojó con el contenido de esta. En medio del bullicio, noté esto y al ver a la chica, ella se molestó. La miré, y ella a mí, y su cara de molesta se convirtió en una carita sorprendida.
"Lo lamento"

Fue tonto de mi parte, a pesar de haber observado, actué un poco eufórico. Pude notar que llevaba un polo de "Naruto", lo cual era obvio que le gustaba esa serie. 

Esa noche no pude quitármela de la cabeza, pensaba en ella y no sabía porqué, ya que no me gustaba. Creo que me llamaba fuertemente la atención. 

El segundo día del campamentos unos amigos me ayudaron a hablar con ella, y pude conocerla mejor. Me habló de sus sueños, hobbys, entre otras cosas. 

"Me llamo Sheyla"- Me lo dijo con su suave voz. 

Era la primera vez que podía tomar iniciativa por mi mismo, pero el chiste duró muy poco. Al día siguiente, me había fracturado mi pie. Siempre me han pasado las cosas malas en momentos felices. No sabía que era fractura hasta una semana después, pero eso no viene al caso. 

Mi pie estaba hinchado, y no podía caminar, dos amigos me cargaron para mi cuarto y el resto de los días anduve en cama. Era jueves cuando mis amigos y los hombres fueron al río, lo cual no pude por mi fractura. Estuve durmiendo y había bloqueado la puerta para que no me interrumpiesen el sueño.  

Escuché fuertes gritos y golpes, pero mi cuerpo no daba, me sentía muy cansado. Me habían cubierto con sábanas y ropa, por lo cual parecía bulto en la cama, y entonces abrieron fuertemente la puerta y cuando pude abrir un ojo, eran varias chicas y estaban tirando las camas de dos pisos, los colchones, rompiendo cosas y muchas cosas más. 

Como no me diferenciaron, iban a tirar de mi colchón y botarme al suelo (Lo cual, si hubiese pasado, mi pie se hubiese fracturado más). No sé de donde saqué fuerzas porque más de medio cuerpo lo tenía entumecido, y levanté mi brazo, y con la poca fuerza que tenía dije: No, estoy acá.  

Las chicas me observaron,  solo se disculparon y salieron para otros cuartos. Al recuperar las fuerzas, me levanté y comencé a cojear, al salir había más de 50 chicas entrando a los cuartos de los hombres y haciendo lo mismo, lo cual no entendí. Me sostuve con el marco de la puerta para que no entrasen a destruir más el cuarto y pude verla a ella, Sheyla solo estaba parada viendo como destruían las chicas los cuartos, cojeando fui con ella y comenzamos a hablar en vez de prestar atención a lo que hacían. Los administradores hablaron seriamente con las chicas, y los chicos querían venganza, pero no lo valía, y todo fue por un malentendido. 

Llegó viernes y era el banquete, la había invitado antes que otras 3 personas lo hiciesen, y lo que me sorprendió fue que aceptó. Disfruté esa noche porque me sentía mejor, sentía que podía cambiar. No pude volver a verla después de ese campamento, aunque hablamos durante un tiempo. 

Ese año no pasó mucha cosa, después de Sheyla, tan solo disfruté mi tercero de secundaria, hasta que... ella me habló, la chica que me haría más daño a lo largo que he vivido. 

Relaciones rotasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora