Capitulo 4: El Encuentro

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-Hinata se encontraba en el segundo semestre de su primer año de Universidad, el tiempo transcurría rápidamente y todos los episodios dolorosos que recordaba ahora parecían lejanos, pero aun así seguían doliendo. A veces se encontraba perdida en sus pensamientos cuando a su memoria venia el rostro de Hanibi y se preguntaba si ella se encontraría bien, si la extrañaría, si ella la seguiría queriendo o le habría dado la espalda como el resto de su familia, porque a excepción de su primo Neji, ninguno de ellos la apoyo, pero la verdad, no le extraño su reacción puesto que siempre los considero fríos, carentes de emociones, incapaces de mostrar afecto, sin embargo, lo que realmente le afectaba era la lejanía de Hanabi, ciertamente le dolía no estar con ella, extrañaba mucho a su pequeña hermana y pese a que Neji siempre le contaba acerca de las actividades y acontecimientos en la vida de aquella traviesa y alegre niña, Hinata deseaba poder abrazarla, platicar con ella y decirle lo mucho que la amaba.

La peliazul continuaba caminando por los pasillos de la universidad con la mirada perdida, sumida en sus pensamientos, cuando de pronto observo la hora y se percató, que de no apurar el paso llegaría tarde para asistir a su primera clase del día jueves, lujo que no se podía dar, ya que, desconocía al profesor que impartiría la asignatura de Macro economía y temía que fuera demasiado estricto para no dejarla entrar al aula de no llegar a la hora, así que, se puso en marcha apurando el paso, sin embargo al llegar a una esquina choco de frente con alguien e intento retroceder tratando de conservar el equilibrio, pero fallando en el intento y termino precipitándose hacia el piso, amortiguado la caída con su redondo trasero, soltando un gritito de dolor que a duras penas logro contener, al igual que la expresión de sufrimiento que se vio reflejado en su rostro, lo que instintivamente la llevo a cerrar los ojos apretando sus parpados con fuerza, mientras sobaba la parte afectada por su caída, al tiempo que se disculpaba con la víctima del accidente. – Suminasen dijo Hinata con la mirada baja mientras realizaba una tímida reverencia con la cabeza a modo de disculpa, la peliazul intentaba recoger rápidamente el libro que llevaba en sus manos instantes previos al accidente. –Disculpa si te lastime. Dijo una voz masculina con un tono envolvente y aterciopelado. – No, fue mi culpa venia caminado distraída. Dijo la piliazul quien pudo apreciar como el hombre frente a ella le tendía la mano para ayudarla a ponerse en pie, por lo que, decidió aceptar el gesto de amabilidad sin percatarse que aún no podía ver el rostro de la víctima de su torpeza, así que, fue subiendo lentamente la mirada con algo de vergüenza tras lo acontecido, comenzado a divisar con algo de dificultad al hombre frente a ella. Hinata aún se encontraba algo aturdida por el golpe, por lo que, cuando termino de enfocar su vista, noto que el afectado vestía un traje color marengo y camisa blanca que dejaba entrever un cuerpo bien trabajado, hasta que sus ojos quedaron fijos en dos orbes de color onix, que se abrieron grandes como platos no pudiendo disimular al encontrase con la mirada de la chica. La peliazul recorrió el rostro de aquel hombre con su mirada, cayendo en cuenta que el hombre frente a ella era de tez blanca, cabello gris y tenía un sexy lunar al costado de su fuerte mentón. ¿Qué edad tendrá? pensó Hinata... 25, 30, 35 años, era difícil adivinarlo, el peliplata se veía muy joven para ser profesor o al menos eso era lo que ella pensaba, sin embargo, el desprendía un cierto aire de autoridad y solemnidad en su hablar. ¿Será un administrativo de la universidad?

Ambos se quedaron en silencio y tras unos incómodos segundos el peliplata salió de su letargo, jalando por el brazo a la chica, hasta que logro posicionarla frente a él, reitero sus disculpas y se despidió rápidamente mientras se alejaba de ella a paso apresurado. Todo aquello paso en fracciones de segundo, pero a Hinata le pareció una eternidad, tuvo la sensación de que mientras contemplaba el rostro de aquel hombre el tiempo se había detenido. Cuando Hinata salió de aquel transe, cayó en cuenta que el hombre de plateada cabellera, había comenzado a alejarse de ella perdiéndose entre el tumulto de estudiantes, hasta que finalmente se perdió por entre los pasillos de la Universidad.

Anhelo del CorazónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora