- Jodela, haz lo que quieras con ella- Lo interrumpí y al oír mis palabras, y ver mi rostro que no expresa ni una pizca de preocupación se sorprendió.
- ¡Lo haré! ¡No estoy jugando mocosa!- Volvió a gritar presionando el cañón de la pistola contra la cien de la perra de mi madre.
- Yo tampoco imbécil. ¡Mátala si es lo que quieres!- Volví a rectificar mi decisión.
- ¿¡Te estás escuchando maldita loca!? ¡Es tu puta madre! ¿No te importa?
- No- Me acerqué a el, le quité el arma y apunte directamente a la frente de la mal nacida que me dio la vida- Y si no lo haces tu, lo haré yo- Presiono el gatillo y disparó. El idiota me mira incrédulo, asombrado y horrorizado, una mezcla extraña. Suspiro y pongo la pistola en su mano- Hablas demasiado pero no actuas- Le doy la espalda, tomo el bolso lleno de billetes y comienzo a caminar hacia la salida- ¡Ah! Tu vez lo que haces con esa prostituta, a mi no me interesa- Agrego antes de abandonar ese asqueroso galpón.