Una nueva decisión

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-Cata, tenemos que hablar, es muy importante.

-Em... tengo que ir a hablar con Rosa. Ya vuelvo Stephano, o tal vez no vuelva no sé. -Dije nerviosa.

-Ok, pero luego en serio tengo que hablar contigo.

-Claro...

Me fui al baño lo más rápido que pude. Me lavé la cara, respiraba ondo, traté de calmarme. No quería arruinar nuestra amistad. ¿Pero cómo pudo ser posible todo esto? ¿Será un mal entendido? ¿Estaría yo dispuesta a arruinar nuestra amistad?¿Si llegara a pasar algo entre nosotros,sería duradero?.

Millones de preguntas se me pasaban por la cabeza en ese momento. Decidí volver al salón a terminar con todo esto de una vez.

-Stephano. -Dije sin emoción alguna.

-Cata, creí que hablarías con Rosa.

-Sí, pero me dieron ganas de ir al baño. Bueno, de qué me querías hablar...

-Em, pues... Tú sabes que a mi me gusta Luana.

-Ajá...

-Pero sabes también que es un imposible. Y en este tiempo que hablamos juntos tú y yo descubrí que...

-Que...

-Que, em, pues...me gustas. Ya no lo podía callar más.

Mi mente se quedó en blanco. No sabía si responderle o solo irme. Fue entonces cuando pensé y muy calmada le contesté.

-Lo siento Stephano, yo te quiero y mucho pero solo como amigos. No quiero dañar nuestra amistad.

Vi cómo me miraba mientras yo le respondía. Le caía una lágrima de su ojo color café. Me sentí cómo la mala de la película. Solo reaccioné a abrazarlo y besarlo en la frente.

Escuché murmullos, todo el salón nos estaba viendo. Felizmente la tutora se había ido a hablar con la directora.

Stephano no me dirigió la palabra desde que se me declaró. Me sentía incompleta, vacía, necesitaba a alguien con quien hablar como con él.

Pasaron 3 meses llenos de angustia y resentimiento.

Llegó el cambio de asiento. Pensé que si talvez mos manteníamos distantes, las cosas se calmarían y volveríamos a ser amigos.

Y así fue. Nos separaron, las cosas se calmaron. Yo ya no le gustaba, pero él ya no me trataba cómo antes. Lo necesitaba.

Comenzé a verlo con otros ojos. Ahora a mi me gustaba.

¿Sus ojos? ¿Su cabello? ¡No!, su forma de ser conmigo. Bueno como me trataba antes. Yo extrañaba eso.

Necesitaba ayuda, así que le conté a Luis lo que sentía por Stephano. Pero me falló, ya que al pasar los día discutimos.

-¡Eres un tonto! Cómo se te ocurre romper mis cosas de la nada. ¡Luis estás loco!

-¿Así? ¡Pues a todo el salón le gustará saber que te mueres por Stephano!

No sabía que hacer, solté la cartuchera que tenía en la mano y me desmayé por un minuto. Todos estaban alrededor mío apoyandome, menos una persona...Stephano.

-Cata, ¿Estás bien? - Dijo Sara.

-Em, si supongo. Estaré bien no se preocupen.

Pasaban los días y cada día me recordaba lo tonto que fue haberle contado a Luis que me gustaba Stephano.

Pasaron 2 meses, ya era ultimo día de clases. Y sólo miré a Stephano y le dije: No quería irme de vacaciones sin haberte agradecido por toda tu amistad.

Y me fui. Sin decir nada más. Sin mirar a nadie más. Sin pensar en nada más.

Llegó el siguiente año, aún no olvidaba lo ocurrido.

Llegué muy temprano en la mañana. Casi no había nadie. Antes de ingresar a mi salón miré la lista de alumnos. Stephano se había ido...

Una adolescente en peligro de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora