Cap 11: Aliados

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Capitulo 11: Aliados

     Son las cuatro y media de la mañana y aun no logro grabarme en la mente el examen de castellanos, y es por no dejar de pensar que estoy embarazada y que no tengo la remota idea de lo que hare: mi mama pondrá el grito en el cielo y dirá que soy una decepción.
Ahogo un grito de frustración ¿y si aborto? ¡Estoy loca, como voy a pensar eso! no creo que el Tengat me deje. Cierro el cuaderno y me recuesto, ya no vale la pena esforzarme, mejor duermo un rato y me levanto a la seis.
Caminando al liceo lo hago con un poco de nervios ya que es el primer día que voy sola sin Marlow, y no sé si por la falta de su presencia sea un pase para volver a la monotonía de antes: los populares, el bullying y el miedo.
Ubico mi puesto al final del salón en una esquina, saco mi cuaderno y finjo leer las clases anteriores para no mirar al frente.
-¿Dónde quedo tu guardián?-reviro los ojos, puede que este nerviosa pero no le tengo miedo-te estoy hablando-el cuaderno desaparece de mis manos y va a parar a tres metros de mi. Aparto los ojos de mi cuaderno para ponerlos en Lisa.
-¿Qué haces?-sonríe con asco.
-¿recuerdas mi ojo morado ¿no? El que tú me hiciste.
-por supuesto y cada vez que me acuerdo siento una especie de felicidad-su boca hace una mueva y mira hacia la puerta.
-¡Catlyn!-llama. Una chica alta de 1.85 calculo yo, cierra tras de sí la puerta, es de cuerpo ancho y de brazos fuertes. Me va a joder. Avanza hacia mí y de un salto me pongo de pie.
-ven para acá estúpida-m dice la Catlyn-salto a un pupitre y falla en golpearme.
-destrózale la cara-apremia Lisa. Catlyn me empuja y con agilidad caigo sobre mis pies, gracias habilidades vampiresas.
-te recomiendo que no sigas.
-eres un estúpida-su diccionario como que no le permite decir otra palabra más que estúpida. Le atajo la mano y le mantengo la mirada y poco a poco le doblo la mano hacia abajo, la giro y llevo su mano hacia atrás y con mi otra mano le agarro la quijada.
Miro a lisa y un boom… capta mis oídos, me concentro en ellos, es relajante, llamativo e hipnotizante.
-suéltame vicharaca-aprieto el agarre y suelta un quejido. Lisa esta boquiabierta y ha retrocedido varios pasos, su rostro ha perdido el color. Mi encía empieza a ancharse y siento que no voy a poder controlar mis impulsos.
-olvídalo Catlyn, vámonos de aquí-dice con la cara transformada en angustia.
-pero tu dijiste.
-olvida lo que dije, ¡vamos!-se inclina y jala a Catlyn del brazo. Me resisto a soltarla, quiero hincarle el diente y vaciarla de sangre.
-déjanos ir, ¡te lo suplico!-arrugo el ceño y con fuerza de mas la empujo.
-¡largo largo de aquí!-les doy la espalda ¿Qué me pasa? ¡Debo controlarme! no puedo tener otra vez ese impulso de beber sangre.
-puede sentarse o va a seguir parada por el resto de la clase-me percato de que el salón esta lleno y que el profesor acaba de entrar. Lo miro unos segundos, voy y recojo mi cuaderno y me voy a sentar.
No presto atención a su clase y logro captar solamente que manda tarea porque lo escribe en el pizarrón, ¿Cómo voy a hacer eso si ni siquiera preste atención?
No se me quita de la mente el bombeo del corazón de Catlyn, nunca la había visto pero de solo recordarla se me hizo agua la boca. Trato de apaciguar mis pensamientos cuando entra la profesora de castellano. Dice las reglas para presentar el examen: solo papel y lápiz en el pupitre, los bolsos al lado de su escritorio.
Que ladilla con esta vieja, al ir a dejar mi bolso al lado de su escritorio me fijo en el cuello de la profesora que está despejado y listo para ser perforados por mis dientes.
-¿tengo algo pegado al cuello señorita?-no pero tiene deliciosa sangre, me espabilo  y me doy cuenta que me quede embelesada mirándole el cuello.
-tengo sueño-regreso a mi puesto con las miradas puesta en mi por segunda vez. Copio mi nombre y las preguntas que dicta: ninguna me las sé, ¡qué maravilla! hago garabatos mientras termina el tiempo del examen.
-¡Listra!-busco quien me llama.
-joven, estoy en un examen-le informa la profesora.
-tengo un plan-sin pensar agarro mi lápiz y busco mi bolso.
-¿A dónde va? Estamos en un examen-no le prestó atención y corro por los pasillo tomada de la mano de rivera.
-¿Qué planeas?
-ya verás-se detiene, me agarra de los brazos y me monta  su espalda. Me aferro a su torso, salta y se eleva, miro hacia abajo buscando quien puede estarnos viéndonos.
En el trayecto hablamos, seguro no quiere alertar al Tengat y yo… no quiero hablar. Desciende en la tierra árida después del bosque.
-esta es la frontera-informa. Miro al frente observando, será posible que el Tengat este al acecho y nos este montando una trampa. Rivera toma mi mano, lo miro-es para que el Tengat no pueda saber a través de ti lo que vamos a hablar-hace una pausa-ahí vienen.
Busco entre la espesa neblina y veo cuatro figuras acercándose.
-Derbe-llama uno con voz gruesa.
-Arnold-le responde mi compañero de al lado.
-ella es…
-mi amiga y la novia de mi hermano.
-¿ustedes quiénes son?-le pregunto.
-ellos nos van a ayudar a liberarnos del Tengat.
-¿eso es posible?-el Arnold niega.
-son décadas de dominio, va a ser difícil sacarlo: tienen que escapar.
-somos muchos, no creo que lo logremos.
-se refiere a ti, a Marlow y a nuestras madres.
-¿y el pueblo?
-a ellos no podemos ayudarlos.
-tiene que haber una solución.
-no la hay.
-debe haber aunque sea una.
-¿qué propones?-pregunta uno de los tres que no ha hablado aun.
-no… no lo sé, pero puedo pensar en algo.
-suerte con ello-dice a modo d burla.
-si quieren escapar tiene que ser rápido-le dice Arnold a Rivera.
-prometo buscar una solución rápida.
-¿tienes el más mínimo sentido común de lo que estas prometiendo?
-sé que es una locura pero es muy injusto sabiendo nosotros de lo que es el Tengat. Dejar a todas esas personas bajo su dominio hasta no se sabe cuánto tiempo-miro a rivera-¿confías en ellos?
-si…
-es lógico que desconfías de nosotros-dice Arnold-nunca nos hemos visto y hace poco que él y yo nos conocemos. Derbe me explico su situación y los vamos a ayudar, tal vez sea imposible ayudar a todo el pueblo pero no quiere decir que después de un tiempo no lo podremos hacer con el pueblo.
>>haremos todo lo posible por ayudar a todos si aceptan ser nuetros aliados eternos.
-lo juras: juras ayudarnos a escapar del Tengat-Arnold echa su cabeza para atrás, tal vez detallándome o solo esta sorprendido.
-lo juro.
Rivera y yo nos vamos y me deja frente a mi casa. Percibo un olor en la entrada y para estar segura de lo que creo que es, me volteo hacia Rivera y ya no está, se tele transportó. Este si es grosero, ni adiós dijo.
Abro la puerta y aprecio la figura de Marlow esparramado en el sofá.
-entonces eras tú-me cruzo de brazos y me recuesto de la puerta.
-¿Qué hacías con Derbe?
-cosas…-alzo las cejas para darle más énfasis al misterio. Se endereza y copia mi acción de cruzare de brazos.
-enserio-dice serio-¿A dónde fueron? El Tengat me mando a buscarte porque no estabas en su radar mental.
-el va a oír a través de ti y… confía en mí, ya después podrás saber.
-bien… tu mama se fue hace rato y dijo que podía quedarme, no vayas a pensar que entre sin permiso-chasqueo la lengua.
-ya hay confianza-me siento a su lado-tengo que contarte algo importante, supongo que ya lo debes de intuir.
-¿Qué cosa?-me recuesto de su hombro y me quedo pensando.
-estoy embarazada-no dice nada y me quedo esperando su contestación, pero no dice ni pio, me alejo y lo miro-¿no vas a decir nada?
-que te puedo decir, es lo que quería el Tengat ¿no?
-es algo que tú no quieres, es obvio.
-ambos no lo queremos y es obvio que no sienta nada.
-¿Cómo es la cosa? ¡Me vas a dejar sola con esto!-me levanto-vete.
-¿me estas corriendo?
-no quiero verte, ¡adiós!
-¿y cuál es el problema ahora?
-ha no entiendes…, bien bello pues.
-¿quieres explicarme por favor?
-no voy a explicarte lo obvio-se queda como un tarado viéndome. Siento como la punta de mis dedos se enfrían y una descarga eléctrica sale de ellos.
Agarro a Marlow y lo llevo prácticamente arrastrando hacia la puerta, el no se resiste esta como confundido y le cierro la puerta en las narices.
-¡Listra!-esta ofendido.
-vete a la mierda-me deslizo por la puerta y no lo evito: lloro, me siento sola, siempre me he sentido así pero hoy más que nunca me siento sola.
-¿Por qué lloras Listra?
-¡ya te dije que te fueras!
-no lo hare hasta que me digas que es lo que te está pasando.
-eso mismo, que no sabes qué me pasa y no te esfuerza por pensar un poquito.
-Listra.
-es mejor que te vaya porque así te caiga un rayo no te voy a abrir-me tapo la cara y me empapo las manos de ellas.
Soy una estúpida, llorando por algo sin sentido; sin sentido no.
Se suponía que mutuamente nos íbamos a apoyar pero no, me sale con qué “no siento nada” ¡o sea no le importa! ¡Y me lo dice así en la cara! le falto decirme “aborta esa cosa”
Me levanto y tumbo el florero.
-hay no, no quiero limpiar-subo directo a mi cuarto, con algo fijo: dormir.
   Escucho en la lejanía como me llaman pero yo no quiero que me llamen; yo quiero seguir en los brazos de Morfeo, pero insisten tanto… que me toca  abrir los ojos.
Me encuentro con la mirada furiosa de mi madre.
-¿se puede saber que le paso a mi florero?
-ahora lo limpio.
-¡tienes el coraje de decirme eso!
-hay mama, no quiero pelear.
-bien, pero me tendrás que comprar un florero nuevo e igualito.
-dame dinero y voy ya mismo. Auhs-me pega en el brazo.
-¡abusadora! mas te vale que lo limpies.
-ya voy.
-¡no me grites!
-¡no te estoy gritando!
-pues parece muchachita y baja de una vez a limpiar el reguero que hiciste-me levanto de mala gana y paso por su lado-mas te vale  que quede bien limpio.
-yo no sé porqué no limpie eso de una vez-digo bajito. Busco el cepillo de barrer y la pala, recojo los pedazos rotos.
-¿hablaste con Marlow? Me dijo que estabas molesta con él.
-¿ya no estás brava conmigo?
-¿Qué quieres que te diga?-guardo las cosas que use y voy a la nevera a buscar algo para comer, reviso y encuentro un paquete de galletas maría-¡eh! déjame eso ahí que es para las tortas.
-pero quiero una, anda.
-no-dejo con tristeza el paquete de galletas en su lugar-agarra una y más no-sonrío ampliamente y me apresuro en destaparla. Ella saca unas cosas de la bolsa de mercado.
-¿eso para qué es?
-los ingredientes para las tortas-muerdo la galleta y se desmorona, la mitad sobrante la atrapo con la palma de mi mano poniéndola rápidamente abajo de mi barbilla-¿Por qué estas molesta con Marlow?-respiro con  fuerza.
-no quiero ni escuchar su nombre.
-tanto así ¿y qué te hizo pues?-caigo en cuenta que no le he contado nada. Continuo comiendo la galleta par hacerme la tota-ah… no me quieres contar.
-es que-respiro llenándome de valor-hay algo que no te he dicho.
-¿Qué cosa?-ya esta empezando a sospechar, me mira y espera mi respuesta. Es mejor decirlo directo, sin tantas vueltas.
-estoy embaraza-espero su reacción alterada y como efecto secundario su instinto asesino.
-que hiciste…-dice con pausa. Sus palabras son las forjadoras del veneno que va a expulsar.
-no es mi culpa: es del Tengat-explico rápidamente y claro, me defiendo echándole la culpa al viejo de ojos saltones.
-voy a matar a ese hijo de su puta madre.

Hola mi lector ☆
Casi que casi no actualizo hoy como prometí, ya que nuestra plataforma ha tenido inconveniente para iniciar sección.
Si te ha gustado el capítulo deja tu estrellita al pie de página, la autora te lo agradecerá.
Que tengas una linda noche o una linda mañana. 😊

Amor Cruzado #ikigai2020Donde viven las historias. Descúbrelo ahora