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Yuuri se bajó del taxi el cual había abordado, tomó el cuerpo de yuri en sus brazos y tratando de mantener el equilibrio se dirigió a un departamento que Phitchit había arrendado en secreto de Víctor.

— ¿Yuuri? Dios mio, ¿que paso? —pregunto asustado.

Yuuri no respondió y se dedicó a acomodar a su hijo en la habitación más cercana, lo cubrió con muchas sábanas. Yuri estaba congelado, helado como un hielo.

— Phitchit, calienta agua por favor, te contaré todo una vez que calentemos a yuri. —los dos calentaron agua e hicieron unas gachas por si yuri despertaba y tenía hambre.

Cuando ya todo estaba listo los dos se sentaron en el comedor frente a frente.

— ¿Exactamente qué pasó allí?

Preguntó Phitchit, Yuuri suspiró y se dignó a hablar.

— Ese tipo estaba allí, sé que todo esto no debería estar pasando, escapamos de allí a duras penas, haber dejado solo a yuri esa noche es mi culpa. —Yuuri se culpaba, si ese día no hubiese dejado a yuri solo en casa todo habría sido distinto.

— Sabes que no es tu culpa, hiciste todo lo posible para que nuestro hijo volviera a casa, nada malo más pasará. —lo tranquilizó Phitchit.

—Eso no es todo. —respondió Yuuri. —no lo tengo muy claro, pero sé algo que no debería saber.

— ¿Qué quieres decir, Yuuri?

—El día en que nos escapamos...—Yuuri continuó su historia, después de haber sido exiliado por su manada tan cruelmente, después de hacer tenido heridas que casi lo llevaban a la muerte, un hombre apareció y lo ayudó, ese hombre era Alberto Montealba el rey de la noche era como se le conocía, cualquier persona sabía que este hombre con la mitad de sangre de un vampiro era muy peligroso

Pero Yuuri no lo sabía sólo veía en Alberto un salvador que lo sacó de la miseria o eso creyó hasta que este otro empezó a prostituir a Yuuri, en ese momento fue donde Phitchit y Yuuri se conocieron, en un asqueroso prostíbulo, fue un momento difícil para los dos, alguien que había huido de su pasado y alguien el cual lo había olvidado por completo, se refugiaron entre ellos y decidieron huir.

El día que eligieron fue el día donde por fin fueron libres, lástima que no fue nada bonito para Yuuri, ese día antes de huir, Alberto lo supo de una forma u otra. Encerró a Yuuri en una habitación y provocó el celo de su lobo, esa noche fue tenebrosa, una violacion de lo más asquerosa y baja, cuando Alberto despertó tomó una llamada, Yuuri la escucho con claridad mientras que de sus ojos caían lágrimas que no pararon hasta que el se fue.

El contenido de la llamada había sido extraño, por eso nunca se le olvidó no importa cuantos años pasaron, Alberto planeaba una guerra, una guerra contra los lobos, y nadie se lo impediría, pero para empezar la guerra necesitaba algo para debilitar a los lobos, y para eso se creó una especie de suero, una vacuna.

La vacuna consistía en inyectar células de vampiro y otras especies de cambia formas en los lobos los cuales eran especies puras, eso causaba un desequilibrio hormonal y los lobos empezarían a atacar se entre sí, eso sería el primer paso.

Y ahora Yuuri sospechaba que esa vacuna ya estaba lista, y Alberto estaba listo para atacar.



Me cansó la espera[Victuuri]  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora