Capítulo 2

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Cuando era pequeña leí una historia sobre el hilo rojo del destino, ni siquiera en ese entonces creí que fuera factible, pero al estar delante de ella no podía dejar de pensar que tal vez, de alguna manera, aunque mágica e irracionalmente podía ser posible que ese hilo estuviera amarrado a nuestros meñiques.

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Mi nerviosismo había vuelto, y con él los estrujones de estómago, los cuales parecían aumentar con cada paso que daba. Estaba acompañada por el consejero que, aunque era alguien agradable no mejoraba mi situación actual.

La primera clase a la que debí asistir estaba siendo impartida por una profesora que no parecía estar interesada en lo más mínimo en mantener una relación de igualdad con sus estudiantes, aun así, los comentarios chismosos que soltaba de vez en cuando no la ayudaban con su cometido.

Estaba a punto de quedarme dormida cuando la puerta sonó y de ella emergió la chica de la cafetería, junto a ella también venía la psicóloga que a su vez traía del brazo a una chica con expresión intimidante.

Las dos pasaron a sentarse, mientras la psicóloga y la maestra conversaban en susurros.

Mi mirada por supuesto estaba centrada en la chica de la cafetería, y gracias a ello no pude notar que estaba sentada en el lugar incorrecto, o por lo menos eso creía la chica de los ojos verdes, que no dudo en gritarme para que me quitara de "su asiento".

—¡Señorita!, ¿Qué fue lo que dijimos de ese comportamiento? —grito la psicóloga completamente frustrada.

Ella se disculpó de manera exagerada, y posteriormente aclaro su garganta y me pidió que me quitara de "su maldito asiento", su reacción me causo gracia y para ser sincera había llevado mucho tiempo siendo la clase de chica que hacía lo que los demás querían, así que, como parte de mi nuevo comienzo, me levante un poco del asiento y con la mayor delicadeza que pude emplear le conteste "No", lo que la hizo explotar por completo. El resto de la clase también estaba disfrutando del espectáculo porque el fondo típico de las murmuraciones se hizo presente. La situación parecía ser el comienzo de una inminente pelea, pero de alguna forma la chica de la cafetería se metió entre nosotras y calmo a la bestia de ojos lindos que estaba a punto de golpearme.


—Fue un comienzo un poco difícil, ¿no? —me dijo el chico que estaba sentado a mi lado al terminar la clase—: No eres tú, ella trata de esa forma a todo el mundo, de hecho, tuviste suerte de que Blue estuviera cerca para calmarla —Por fin sabía el nombre de la chica de la cafetería —: Así que, si te mantienes lo suficientemente alejada de Lexa, y de "su puesto" no tendrás más problemas.

La conversación con Cris, que es el nombre del chico agradable que me puso al tanto de cómo funcionaba las cosas, mantuvo mi mente dando vueltas sobre la relación que había entre ellas, pero mis pensamientos fueron interrumpidos por un golpe seco, alguien se había caído, así que me levanté para ayudar y entonces me di cuenta de que los problemas no habían terminado. 

Ella, Mi Primer Amor (GL)(Editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora