Capítulo 16

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Blue dejó de ignorarme después de un par de días, pero seguía distante. Lo peor era que se negaba a volver a hablar sobre lo que pasó aquella noche.

—Disculpa, ¿podrías decirme dónde está la cafetería? —me preguntó un chico demasiado guapo como para no haberlo notado antes. Llevaba en la mano los papeles de matrícula, igual que yo mi primer día.

—Puedo acompañarte, yo también voy hacia allá —le respondí, recordando lo horrible que era sentirse perdido en un lugar nuevo.

Fuimos conversando por el pasillo hasta que apareció su hermana. Para mi sorpresa, eran mellizos y fue increíble descubrir que no podía dejar de mirar a ninguno de los dos.

Eran completamente diferentes, pero contrastaban de una forma perfecta. Leo era amable y relajado; en cambio, Victoria tenía algo intimidante que también resultaba atractivo.

Nos sentamos en una mesa de la cafetería y, después de unos minutos, Cris apareció junto a Blue. Ambos estaban tensos y agitados.

—¡No lo puedo creer! ¿Qué hacen los mellizos aquí? —preguntó Cris. Intentó sonar emocionado, pero no le salió demasiado bien. Blue, por otro lado, parecía incómoda.

—Nuestros padres decidieron mudarse otra vez, y como teníamos conocidos en este instituto pedimos que nos transfirieran aquí —respondió Victoria—. Aunque sin Kei este lugar es muy aburrido.

Su mirada se quedó fija en Blue.

—Por cierto, ¿saben algo de Kei?, perdimos el contacto.

—Nosotros igual—respondió Cris, quien cambio de tema y empezó preguntarles sobre sus viajes. Blue en cambio invento una excusa y se fue.

—Blue ha cambiado muchísimo —comentó Victoria—. Antes era tan tierna... aunque debo admitir que ahora está muchísimo más sexy. El aura fría e inalcanzable le queda muy bien.

Sonrió.

—¿Está soltera?

—Eso deberías preguntárselo a ella —respondió Cris, colocando un brazo sobre mis hombros—. Nosotros ya nos vamos. Nos vemos luego.

Prácticamente me arrastró fuera de la cafetería y, cuando estuvimos lo bastante lejos, soltó el aire.

—Cass, no te acerques a los mellizos. No son buenas personas... después te explicaré todo. Ahora tengo que ir con Blue.

Su extraña actitud me dejó pensando todo el día. La relación que tenían era confusa. Lo poco que entendí era que ellos se la pasaban viajando y por eso estaban tan atrasados en el instituto, además de que tenían un amigo en común que había sido quien los unió, porque ellos pertenecían a un instituto privado a las afueras.

Seguía pensando en eso mientras caminaba de regreso a mi casa, cuando escuché la voz de Blue llamándome.

—¿Necesitas algo? —pregunté, tratando de no sonar sorprendida.

—Me preguntaba si podía acompañarte hasta tu casa. Después de todo, somos casi vecinas.

Era obvio que quería decirme algo, y no estaba equivocada porque, después de caminar en silencio por unas cuantas cuadras, me preguntó sobre los mellizos.

—Parecen agradables —me limité a responder, porque no sabía a dónde quería llegar con eso.

Blue siguió caminando en silencio y su nerviosismo era cada vez más evidente.

—Yo los conocí hace un tiempo —dijo después de un rato—. Todo era diferente en ese entonces, pero no creo que ellos hayan cambiado.

—¿Te hicieron algo? —le pregunté confundida.

—Ellos solían apostar con las chicas. Elegían a la que más les gustaba, coqueteaban con ella y, finalmente, ganaba el que se acostaba primero con esa chica. Pero eso no era lo peor, sino que les tomaban fotos y videos para tener pruebas de que habían logrado su cometido.

Escuchar eso me hizo recordar cosas que prefería mantener enterradas, pero no era la única afectada por el tema. Blue no solo estaba nerviosa, tenía miedo... reconocía esa mirada a la perfección.

—Ellos te...

No me dejó terminar. Me interrumpió de inmediato mientras intentaba sonar tranquila, aunque su comportamiento distaba mucho del habitual. Su tono de voz no era el mismo, la manera en la que evitaba mi mirada y la forma en la que sus manos parecían no saber qué hacer la delataban por completo.

—¡Claro que no! —respondió rápido—. Bueno, solo quería decirte eso y...

—Si son tan malos, ¿por qué Cris y tú parecían sus amigos?

—Porque solíamos serlo...

¿Cómo podían ser amigos de personas tan despreciables? Fue lo primero que pensé, pero después recordé a Lexa. No serían los primeros monstruos en formar parte de su vida... seguramente tendrían alguna excusa para justificar su comportamiento.

—Yo tenía unos doce años, más o menos —empezó a contarme—. Estaba empezando el instituto y lo que más quería era encajar. Imagínate mi emoción cuando una chica mayor me invitó a sentarme con ella. Kei era una chica muy popular; siempre organizaba fiestas en su casa y conocía chicos de varios institutos, porque había sido expulsada de varios, entre ellos el instituto privado en el que estudiaban los mellizos. Así fue como los conocí.

"Con el tiempo empecé a escuchar rumores sobre ellos, rumores que no creí porque siempre eran amables conmigo."

—¿Y Lexa? ¿Ella no fue siempre tu mejor amiga?

—Fue por ella que me enteré de que los rumores eran ciertos. Nunca me dijo exactamente qué fue lo que vio, pero no quiso volver a juntarse con ellos... en cambio yo... yo me quedé.

—¿Por qué? —pregunté confundida.

—Porque pensé que Kei era diferente. Yo estaba enamorada... Lexa intentó que me alejara de ella, pero terminamos peleando y dejamos de hablarnos por un tiempo... y luego lo comprobé por mí misma. 

Ella, Mi Primer Amor (GL)(Editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora