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¿Cómo podría explicar sus sentimientos? Ni siquiera podía ponerlos en orden. Cada vez que su lápiz tocaba el papel, un fuerte temblor invadía su mano, no estaba acostumbrado a escribir, hacia poco que estaba poniendo en practica sus habilidades. Termino por arrugar el papel y lanzarlo lejos, era fácil provocar inquietud en él. Lo sabia, no servía para algo tan elegante y hermoso, todo lo que pasaba por su mente lo consumía. Sin darse cuenta, ahora miraba a sus manos fijamente.
Entonces el paso de alguien entrando a la sala, lo hizo salir de su pequeño mundo. Aquella persona estaba comiendo sin cuidado, ensuciando su rostro. Una sonrisa provino de Luca, enseñando su peculiar colmillo, Andrew solo tembló ante su presencia, sabia lo que se aproximaba.
— Hey, conejito! — Hablo con la boca llena. — ¿Qué haces tan temprano por aquí? ¿Necesitas ayuda en algo? — Era evidente ya que la mesa estaba llena de hojas revueltas. Andrew dudo por un momento en decirle, tenia miedo de solo recibir burlas, aparte, estaba buscando las palabras correctas.
— Yo... Yo solo quiero escribir algo. —Tenia una voz baja pero bastante clara. Luca abrió por completo los ojos, era la primera vez que le dirigía la palabra de todas las veces que se acercaba. Sin prudencia, Luca tomo la muñeca del contrario. La cabeza de Andrew se lleno nuevamente con preguntas e inquietudes.
— Dime ¿Qué quieres escribir, conejito? —
Tal acercamiento lo ponía tan nervioso que solo lanzaba murmullos y palabras entrecortadas. Hasta que finalmente , tomo aire y se dispuso a enfrentarlo.
— Q-Quiero escribi-birle algo a Victor...— Entonces, la brillante sonrisa del prisionero se desvaneció al escuchar el nombre ajeno, cómo si fuera un repelente. No es como si lo odiara , solo quería que se alejara de Andrew. En ese momento ambos estaban chocando hombros, ya no existía el espacio entre ellos. Luca siguió preguntándole cosas, no solo para escuchar esa cálida voz que le hacia ruborizarse sino para verdaderamente ayudarle aun que le molestara de cierta forma, por su parte, Andrew intentaba explicarle cómo podía que no estaba familiarizado con ello.
— Yo seré tu apoyo, confía en mi. — Sonaba tan confiado en lo que decía que logro convencer al propio Andrew. Entonces, el lápiz fue deslizándose por la blanca hoja de forma lenta pero impecable. Para lograr ello , Andrew tenia que decir la palabra que iba poner y Luca tomándole todavía de la muñeca, lo guiaría atreves de los trazos. El albino dejo de estar tenso, para pronto tomar algo de confianza. Pensó que se burlaría por su idea pero no lo hizo ¿Este es el Luca que conoció siempre?
Paso un buen rato hasta que finalmente terminaron la tan deseada carta. No podía creer que lo había hecho y gracias al prisionero, algo que veía tan imposible estaba frente suyo. Sin darse cuenta, una pequeña pero notable sonrisa se plasmo en su pálido rostro y viendo fijamente al contrario en voz baja le agradeció. El corazón de Luca casi estallaba de dulzura, logro obtener esa sonrisa cómo su mayor premio. Entonces lo que ocurrió fue en un parpadeo que no dio tiempo a responder, los labios de ambos rozaron , el cuerpo del castaño se había movido por si solo, su deseo fue más grande que su sentido común. Andrew solo temblaba, era ajeno al contacto físico, años aislándose hicieron que solo le viera asustado.
— Eso fue un poco extraño ¿no? — Una risa nerviosa provino de Luca pero solo recibió silencio. — ¿Conejito? — Sabia que lo habia arruinado pero ahora estaba asustado por el estado de Andrew. — Lo siento es solo que tienes una bonita cara.— Pero ni siquiera esas palabras movieron al albino. Nadie en su vida le habia hecho tal cosa, ni siquiera sabia si tomarlo bien.
— Si no respondes, tendré que hacerlo otra vez. — Quería interrumpirlo pero cómo siempre no encontraba palabras ante la situación y nuevamente, Luca se le encimo, besandole con suavidad. Era extraño , sus temblores no paraban.
— Por favor, Luca. No hagas eso.— Con cierta decepción se separo del albino, solo a unos cuantos centímetros. — T-Tengo que irme.— Entonces Andrew lo tuvo que alejar aun asustado y ni siquiera podia verlo fijamente. Escapo hacia su habitación, dejando atrás aun joven bastante contento e iluso.
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