Narra Florence.
Hace poco o más de una semana un dolor de estómago me ha estado persiguiendo, el que me ha obligado a comer menos de lo normal y mayoritariamente galletas de agua y gelatina. Lo había dejado pasar pensando que desaparecería dentro de poco, pero como esto no había sido así pedí una hora en un centro médico para el mismo día, sólo me faltaba avisarle a Soph para que me acompañara.
—Soooooooooph. —Grité con un tono de pánico, sabía que así vendría de inmediato, y así fue, en una fracción de segundo ya estaba a mi lado.
— ¿Qué pasa? —Había una pequeña esencia de preocupación en su tono.
— ¿Me acompañas al médico hoy? —Solté un suspiro imperceptible, estoy preparada para una lluvia de preguntas.
— ¿Por qué? ¿Aún sigues con la idea del embarazo? ¿O pasa otra cosa? ¿Por qué no me habías dicho?
—Porque desde lo que pasó en el club he estado con unos dolores de estómago bastante fuertes. —Dije haciendo caso omiso de varias de sus preguntas.
— ¿Y te preocupas por ellos una semana después? Por eso no habías comido mucho, ¿cierto? Estaba empezando a creer que te habías puesto a leer esos blogs de ‘Ana y mía’ y te los estabas llevando en serio. —Usó ese tono de mamá, me dan ganas de golpearla cuando lo hace.
— ¿Puedes dejar de comportarte como una vieja de cuarenta años? Sólo tienes veintiuno.
—Y tú diecinueve, pero fin al tema. ¿A qué hora tienes doctor?
—Mmmh, espera. —Tomé mi teléfono y busqué entre las notas, sin eso mi vida sería un desorden más grande. —15:45.
—Son las 14:00, así que mueve tu sucio culo de esa cama.
— Me encanta cuando te pones grosera, me prende. —Hablé riendo mientras me ponía de pie saliendo de la habitación en dirección al baño.
—Sé que te traigo loca Flo. —Sentí como su mano golpeaba una de mis nalgas seguido del sonido de un beso.
—Te amo maldita lesbiana. —Dije antes de entrar en el baño cerrando la puerta detrás de mí. Escuché un “yo más” desde la cocina, seguramente estaba preparando algo de comida y me daba felicidad porque moría de hambre. Me duché rápidamente y al terminar envolví mi cuerpo con una toalla y mi cabello con otra, saliendo de la ducha me dirigí a un espejo a observar cada detalle de mi cuerpo, como acostumbraba a hacer después de ducharme buscando algo distinto, esta vez noté que tenía un moretón casi desvanecido en la zona del hombro, es un lugar bastante difícil de marcar así que supongo que se hizo cuando me caí inconsciente. Dejando de lado ese detalle, salí del baño volviendo a mi habitación, me vestí y posteriormente me dirigí a la cocina donde me esperaba un plato de spaguetti blanco junto a un vaso de jugo.
—Supongo que eso no te hace mal, ¿o sí? —Dijo mientras comía un plato de spaguetti a la boloñesa.
—En absoluto, eres la mejor amiga que puede existir. —Me senté y literalmente devoré ese spaguetti, soy como un animal para comer.
Al terminar de comer ambas fuimos a alistar nuestras cosas y emprendimos viaje al médico, llegamos aproximadamente a las 15:40 y como la vida es bella, la sala de espera estaba vacía así que entré a la consulta de inmediato.
Narra Sophie.
Me quedé en la sala de espera mientras Florence se atendía, como no tenía nada que hacer me puse a revisar los mensajes de whatsapp que no había respondido y entre ellos estaba el de Thomas. Desde que le envíe ese mensaje la semana no habíamos hablado más de unas dos o tres veces y no sé por qué, si una parte de mí moría por hablarle, pero otra aún no superaba del todo la culpa por haberlo dejado, de todos modos dejé el mensaje sin responder y entablé conversación con otras personas. Pasó al menos una media hora para ver a Flo salir por esa puerta blanca en la que había desaparecido anteriormente, ahora con una cara de “póker face” total, quizás qué cosa le había dicho el doctor.
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Safety
Genç KurguFlorence Lyneux, una joven que vive de los vicios y la vida nocturna, vivirá un giro de 360 grados luego de vivir una horrible experiencia en un club nocturno.